EDITORIAL

Venezuela independiente

El pasado sábado la República Bolivariana de Venezuela conmemoró 197 años de vida independiente. Por lo general, las referencias a una fecha de este tipo se orientan a recordar y honrar a todos los patriotas que dieron tanto de su vida (incluso sus vidas) para alcanzar la soñada independencia para el país de sus amores. El caso de Venezuela tiene sus particularidades, ya que Simón Bolívar fue un libertador que trascendió las fronteras de su país para influir en tantos otros países. De todas maneras, parece pertinente, dada la realidad continental que vivimos, referirnos a la Venezuela actual y el proceso que está viviendo. Naturalmente que no pretendemos realizar ni un panegírico de nadie ni tampoco realizar aseveraciones que no se apeguen a la realidad. Entendemos que todo aquel que ha tenido oportunidad de visitarla, no necesita de mayores explicaciones, ni que se le tiren por la cabeza cifras, estadísticas, etc. La realidad, la vida es inocultable. Se podrá desdibujar a través de los medios de comunicación que actualmente son medios internacionales de desinformación al servicio de grandes intereses económicos, pero, existen otras realidades, que son difíciles de ocultar o minimizar.

La República Bolivariana de Venezuela está viviendo un proceso de retorno a sus fuentes, al pensamiento de su prócer. Durante mucho tiempo obligada a mirar hacia el Norte, ha comenzado ahora a contemplar el Sur. Pero no se trata de una contemplación pasiva, sino que está decidida a convertirse en un actor de peso tanto en lo que se refiere a trabajar con sus hermanos latinoamericanos como a llevar adelante una activa política de cuestionamiento a los dictados del Norte. Como la máquina formadora de opinión nuestra ha funcionado coordinadamente denostando sistemáticamente al proceso venezolano y a su líder, el presidente Hugo Chávez, nunca está de más recordar hechos, sin adjetivaciones y sin escandalizarnos. Los políticos de la derecha, los medios de prensa de la derecha, sus analistas, etc., etc, gustan criticar el «estilo caribeño» de Chávez. Esta hipocresía nos retrotrae a las épocas en que Argentina era gobernada por el neoliberal Carlos Menem, un hombre al que le encantaba hacer de payaso en programas como el de Tinelli y tantos otros lugares, buscando llamar la atención con excentricidades. Pero todo eso era bien visto desde este lado del río. El problema con Chávez es que habla mal de los EEUU y prefiere hacer negocios con Uruguay, Argentina, Bolivia y Brasil que con Europa.

Para nuestra refinada clase dirigente (en la que se podría incluir algún afrancesado intelectual de izquierda), se trata de actitudes y pensamientos de «muy mal gusto». Probablemente para los habitantes de Pueblo Bolívar, los trabajadores y pacientes del Hospital de Clínicas, los que van a disfrutar en estos días del tablero electrónico del Estadio Centenario y tantos otros compatriotas, no lo verán así. Chávez, por sobre todo, ha entendido que la integración debe concretarse a través de hechos y propuestas concretas, por eso es un incansable proveedor de propuestas regionales, continentales y, en el caso nuestro, nacionales, que apuntan en ese sentido. Algunas son viables, otras no, algunas a corto plazo, otras a mediano y largo plazo pero en todas, o mejor dicho, en ninguna de ellas, se van a encontrar exigencias y cláusulas leoninas que favorezcan exclusivamente a su país. ¿Acaso EEUU ha ofrecido compartir sus reservas petroleras con alguien?, ¿tenemos alguna información de que haya invertido en refinerías, obras de infraestructura etc., sin pedir la parte del león? Como contrapartida, los uruguayos, que a veces tenemos poca memoria, olvidamos que el presidente de Venezuela salvó a Cofac (no tenía ninguna obligación de hacerlo, no era un negocio «redondo»), ofreció comprar una suma importante de bonos uruguayos cuando teníamos una deuda que nos sobrepasaba y un sistema financiero débil y sin credibilidad, nos salvó del desastre que había realizado Ancap con sus inversiones en Argentina (que hoy dan ganancias), nos ofreció excelente financiación para comprar el crudo, apuntaló el proyecto sucro-alcoholero de Bella Unión , y podríamos seguir porque la lista es larga. Por último y no menos importante, tiene muy claro quiénes son sus amigos y quiénes no en el concierto internacional y no da descanso ni concesiones. Los estilos de hablar y presentar los problemas no van al fondo de los problemas, no pensemos que todos gustan de otros estilos, más rioplatenses. El mayor homenaje de estos últimos días el presidente Chávez lo recibió de parte de Ingrid Betancur, que lo saludó, lo alentó y le agradeció su actuación. ¿Qué más se puede decir?

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