La indignante arrogancia europea
¿En qué año se fundó la República Federal de Alemania? ¿Qué pretendía Willy Brandt cuando en 1970 se arrodilló al visitar lo que fue el gueto de Varsovia? Son algunas de las preguntas que Alemania tiene previsto formular a partir de setiembre a todos los extranjeros mayores de 16 años que quieran obtener la nacionalidad alemana.
Los conocidos exámenes de naturalización, aprobados por el gobierno alemán e impulsados por los conservadores, han traído la polémica por el método que se quiere implantar y porque algunos partidos políticos y asociaciones de inmigrantes consideran, en cambio, que el nivel de los cuestionarios es muy elevado.
El Ejecutivo alemán señaló que los interesados tendrán acceso al catálogo de 310 preguntas elaboradas, de las que se extraerán de forma aleatoria 33 para cada examen. El problema reside en la dificultad de la mayoría de las preguntas. Según recoge en su edición digital el semanario Spiegel, muchos alemanes no serían capaces de superar el test. Spiegel, como otros medios de comunicación alemanes, considera injusta tanta exigencia y afirma que las políticas de inmigración no está enfocada a los inmigrantes sino a los votantes alemanes, informa hot Cadena Ser.
Todos los extranjeros mayores de 16 años que quieran obtener la nacionalidad alemana, también deberán pagar 25 euros para hacer el examen y acertar al menos 17 de las 33 preguntas que lo conformarán. Para no quedarse atrás el derechista presidente francés, Nicolas Sarkozy, también quiere exámenes de conocimientos de lengua francesa y valores de la República.
Estos ejemplos son solo una muestra de la arrogancia europea que ha dispuesto cerrarle las puertas a nuevos inmigrantes, a la vez que quiere sacarse de arriba a miles de inmigrantes que ya están habitando en tierras europeas.
Esta nueva política europea, de claro contenido xenofóbico, está influida por todo un pensamiento conservador y discriminatorio que se ha visto reforzado por el crecimiento de la derecha en el viejo continente.
Asimismo tiene como trastienda un fantasma que recorre el mundo, que es el aumento de los precios del petróleo que está poniendo en jaque a la economía mundial.
Se está, por parte de nuestros pueblos y gobiernos, ante una gran batalla política que también es cultural. Es muy positiva la reacción unánime de los países latinoamericanos contraria a esta política migratoria.
Habrá que recurrir a los organismos internacionales, pero fundamentalmente se tendrá que recurrir a los pueblos europeos que tienen que obligar a sus gobiernos a dar marcha atrás contra tan infeliz iniciativa, que también contiene la creación de «campos de concentración» donde se «depositarían» a los inmigrantes que finalmente será expulsados.
En esa batalla los actores de la cultura y el arte, en su gran mayoría vinculados a corrientes progresistas tanto aquí como allá pueden y deben jugar un gran papel para que las políticas civilizatorias rompan el muro de la regresión que está ganando a los gobiernos de derecha.
Nuestros mejores exponentes de la cultura tienen mucho para aportar, porque en el caso de España son muy conocidos, verdaderos referentes intelectuales. Las letras uruguayas tienen que ingresar «sin pasaporte» al corazón de los europeos, para construir un nuevo relacionamiento que humanice las relaciones entre los pueblos y acorrale a la xenofobia.
Compartí tu opinión con toda la comunidad