Por tu vida cantaremos

El 26 de junio se cumplirán 100 años del nacimiento de Salvador Allende. Impulsado por sus destacados antecedentes familiares y grandes inquietudes personales, por los problemas sociales, forjó su conciencia médica y socialista.

Estos 100 años serán sin duda un acontecimiento que deberá motivar una reflexión, no sólo sobre su trayectoria personal, profesional y política, sino sobre las experiencias del gobierno popular de Salvador Allende, meditar en profundidad para que sirvan a los procesos de cambio que se vienen dando en nuestra América Latina, a su defensa y su consolidación.

El período de la presidencia de Salvador Allende, entre 1970 y 1973, es un libro abierto de experiencias, entre ellas el rescate de la dignidad de un pueblo y su participación, en especial de los trabajadores en la conducción del Estado, la recuperación de la soberanía económica del país, la nacionalización del cobre, la reforma agraria, el trabajo voluntario, el auge de la cultura que se transformaba en un poderoso instrumento motivador.

Es la experiencia de un pueblo con la disposición de defender el proceso, de enfrentar la intervención imperialista sustentada tanto en lo económico como en la profunda traición de las Fuerzas Armadas a las instituciones republicanas, y que a la vez no pudo construir la mejor conducción política para efectivizar la defensa de su gobierno.

Es la experiencia sobre las acciones de desestabilización, de sabotajes, de atentados a la vida, de desabastecimiento, de paralización del transporte, del ahogo financiero. Es la experiencia sobre la mentira y los montajes informativos mediante el control de los medios de comunicación.

Es la experiencia de una izquierda multifraccionada, donde unos querían avanzar sin los consensos claves y otros consolidar los cambios para ir avanzando, que no logró la oportunidad de la síntesis necesaria, solicitada innumerables veces por el propio Allende.

Es la experiencia de un gobierno con demasiados enemigos. Es la triste experiencia de una derrota que no queremos se repita.

Es al mismo tiempo la certeza de la presencia de un hombre que fue capaz de asumir un compromiso claro con la democracia y el socialismo y que dio su vida por hacerlos realidad. Es la experiencia de un médico-cirujano que completa su formación en mayo de 1933, a pesar de haber sido suspendido en sus estudios por sus actividades políticas y gremiales. Es la experiencia de un hombre que en 1933 contribuyó a la unificación del Partido Socialista, habiendo sido electo uno de los 19 diputados del Partido en 1937, llegando a ser también Secretario General del PS.

Es la experiencia de un militante socialista que, siendo nombrado en 1939 Ministro de Salubridad y Previsión Social, logra realizar solo parcialmente sus proyectos, pero inicia el proceso de unificar las estructuras asistenciales, que serían realidad en 1952, con la aprobación de la Ley del Servicio Nacional de Salud.

Es la experiencia de un diputado y senador que impulsó numerosas iniciativas para mejorar las condiciones de vida de las clases populares, durante 25 años, hasta 1970 cuando fue electo presidente de la República.

Es la experiencia de un militante socialista que dedicó sus energías a unir a la izquierda en torno a un programa de transformaciones revolucionarias para construir en Chile una sociedad en democracia, pluralismo y libertad. Una sociedad socialista. Es la experiencia de un dirigente que nunca abandonó la crítica al capitalismo y no claudicó en el anhelo de construir el socialismo.

Es la experiencia del «compañero presidente» que prefirió entregar su vida, como gesto de lealtad a su pueblo, antes que ponerse de rodillas frente a quienes financiaron y provocaron la desestabilización de su gobierno mediante el sabotaje y el desabastecimiento y condujeron a las instituciones militares a traicionar su juramento de respeto a la Constitución y a la democracia, lo que dio como resultado el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.

Es la experiencia de los «últimos discursos» contra el avasallamiento de las libertades que nunca más querríamos escuchar, porque valoramos la democracia y la libertad.

En esa experiencia, en esa historia, reafirmamos nuestro compromiso con la senda trazada por el compañero presidente, compromiso para continuar abriendo las grandes alamedas por donde caminarán las mujeres y hombres libres, compromiso de trabajo por una América Latina unida, con sociedades más justas y solidarias por las cuales luchó y murió Salvador Allende.

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