Irán
Tuve el honor y distinción de ser invitado a la Embajada de Irán a un homenaje por fecha de fallecimiento del imán Jomeini. Como cristiano admito que sé muy poco de la fe religiosa islámica, aunque en mi calidad de católico soy profundamente respetuoso de otras filosofías o credos. Y a decir verdad, quedé asombrado de la imagen absolutamente distinta a las canalladas que por la prensa oral, escrita y televisada, todas en buena medida cipayas y financiadas por los imperios, nos muestran del país persa, incluyendo, es obvio, al imán Jomeini y su historia observada desde nuestra honrada óptica occidental. Jomeini (1902-1989) culminó una revolución que al margen de los aspectos religiosos, que vale señalar son fundamentales en su inspiración, en una nación brutalmente explotada por los imperios occidentales (Inglaterra, Francia, EEUU, etcétera), que «compraron» desde tiempo a la dinastía Phalevi (abuelo, padre e hijo) por décadas, sumergiendo al país en el subdesarrollo más extremo.
Abrazado en el fundamentalismo de sus creencias religiosas y con un pueblo que, responsable de su destino, respaldó a su Iman Jomeini, se independizó en lo interno más que con las armas con razones e ideas libertarias conscientes de su poderío potencial, barriendo no sólo con el sha Reza Phalevi y su régimen monárquico corrupto, sino enfrentando en lo internacional los poderes fácticos imperiales de EEUU y la Unión Soviética juntas en su hora de mayor poderío. Les organizaron una guerra feroz contra el Irak de Saddam Hussein, puesto por los imperios, y cuando después de 8 años primaba abiertamente Irán, le facilitaron a Saddam las «cepas bacteriológicas», arma prohibida, como es sabido, para detener su avasallante triunfo. Crimen de lesa humanidad que le dicen…. Era el mismo Saddam que después ejecutaron cuando se quiso hacer el «loco», por asesino y tirano… Hoy Irán, en esa ruta, se transformó en pocas décadas, y esto es objetivo, en una potencia que no sólo resistió sino que triunfó, Jomeini mediante, a los mayores imperios de la hora juntos, y ellos a su vez van en camino de potenciarse, ya lo son, como uno de los grandes del mundo. Hegemónicamente lidera de hecho el Oriente Medio y es un ejemplo libertario en los productores petroleros contra los imperios. Son notorios sus acuerdos en la OPEP con Venezuela y otros productores del área. Reitero, soy católico convicto y confeso, como es también sabido, pero tengo, como he dicho, principios que son comunes y obviamente son de Cristo, que respeto y valoro. Repudian vicios y anatemas contra el ser humano. Es de remarcar entonces la exclusión de la droga y el alcohol, la exclusión absoluta de la prostitución y el homosexualismo, el culto respetuoso y sagrado de la integridad de la familia y su correlación del matrimonio, el respeto a la mujer, en pie de igualdad con el hombre y en algunos aspectos incluso en mejor nivel, no se le vende mostrando desnudeces o teniendo ridículamente que legislar a su «favor» para acceder a posiciones políticas; y un sentido patriótico de Nación que ubica a los persas entre las próximas potencias mundiales.
Para un país pequeño como nosotros, no sería mala cosa abrir el «abanico» e ir repartiendo influencias que hoy monopolizan los imperios, particularmente el yanki y asociados, dirigiéndose a otros «polos» con sus mercados, caso de la República de Irán, que sean más justos y equivalentes a nuestros intereses legítimos y futuros. Allí hay un espacio enorme de recursos, que nos tiene que servir como «palenque donde rascarnos». Por lo pronto, carecen de las ambiciones inmediatas imperiales habituales. Jamás han hecho una guerra depredatoria ofensiva, todas han sido defensivas, y de futuro una independencia política, que hoy se ve amenazada. Es un buen ejemplo a seguir en la defensa de nuestra soberanía.
Compartí tu opinión con toda la comunidad