Con "el dos, el cuatro y el bastillo"

En términos «truqueros», «no podemos perder». No hay manera de que el Frente Amplio pueda perder las próximas elecciones. Solamente si jugara muy mal sus cartas, si se traicionara a sí mismo. Porque tiene lo principal: la causa de los más desprotegidos. Y en eso ha cumplido. Que falta… Ni hablar. Pero se ha puesto amor, dedicación, planes, apoyos concretos e impuestos. Y bien puestos. Y si algún voto se pierde por eso, bien perdido está porque la causa lo vale.

Hoy el país está mucho mejor. En todo sentido. Se produce más. Se exporta más. Hay más trabajo. Se gana mejor. Los jubilados y pensionistas están mejor. Los trabajadores rurales están mejor. Los trabajadores rurales, durante tantas décadas explotados en forma feudal, están mejor. La Policía está mejor. La salud llega a todos. El Plan Ceibal iguala a todos los niños en cuanto a la última tecnología. No hay corrupción y existe la certeza de que si «alguno mete la mano en la lata», se la cortan. Se llame como se llame, sea del partido que sea.

Todavía falta. Si faltará… Por eso hay que seguir. Porque lo que se ha hecho está bien, pero es mucho más lo que falta por hacer. Y porque está claro que no hay nadie más que el Frente capaz de continuar esta obra. ¿O hay otro partido? ¿Dónde está? ¿Dónde están sus planes, sus motivos, sus desvelos, su alternativa real, clara, concreta, en marcha, más allá de los deseos personales de sus candidatos, que son siempre los mismos que ya estuvieron y volvieron a estar?

¿Dónde están los que podrían hacerse cargo del país para hacer un país mejor que éste? Vamos a hablar en serio. Si ni oposición ha habido…

El Frente Amplio tiene viva la causa y viva la esperanza. Y tiene un presidente que si quisiera seguiría siendo presidente porque la gente le tiene confianza. Confianza de presidente y de oncólogo. Y eso no es para cualquiera. Respiraron cuando Tabaré ratificó su palabra de no aceptar. Pero atrás vienen más…

El Frente Amplio tiene viva la causa, la esperanza y la posibilidad de seguir siendo gobierno porque aunque su presidente no acepte la reelección, tiene a Astori y a Mujica, dos candidatos de «fierro». Cualquiera de los dos gana al galope. Distintos en la forma entre sí, pero muy juntos en sus objetivos, muy juntos en la conciencia de la unidad para los cambios profundos. A los dos les han tirado varias cáscaras de banana a ver si entraban. Varias veces les dieron «manija» para ver si se peleaban. Dos fenómenos. Los dos han sido columnas fundamentales para este gobierno de Tabaré. Los dos tienen carisma, respeto, y afecto suficiente para saber que en ellos reposa la gran responsabilidad electoral para el próximo gobierno. Les guste o no, es así. Es Danilo o el Pepe. O los dos juntos y ahí sí que no es carrera.

¿Cómo se definirá este «entuerto»? Con la grandeza que caracteriza a las grandes cosas del Frente. Pensando en lo mejor para el país, para la gente.

Con sentido fraterno y desprendimiento personal. Pero dándole a la gente la última palabra. En eso no hay transa que valga, ni negociación entre cuatro paredes a espaldas de lo que la gente quiera. Elecciones internas abiertas tiene que haber. Y en esas elecciones la fórmula Astori-Mujica, Mujica-Astori, tiene que estar sí o sí, por más que haya otras que incluso contemplen la posibilidad de que cada uno vaya con otros en la fórmula. Está todo bien. Pero todo a la luz del día y a la decisión popular. No hay nada que temer. Si todo se hace

a plena luz, con la gente, debatiendo y discutiendo con pasión y compañerismo, no hay nada que temer. Al contrario. Está todo por ganar. Tenemos «el dos, el cuatro y el bastillo».

Juguemos para ganar que otra vez «dormirán afuera».

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