Qué fenómeno la burocracia

Por Jorge R. Bruni Subsecretario de Trabajo y Seguridad Social

Pasaba el tiempo. El banquito y el soldado parado a su lado en un cuartel de Sevilla seguían inamovibles. Tres décadas después se supo el motivo: un oficial había mandado hacer guardia para que nadie se sentara porque estaba recién pintado. Lo cuenta Eduardo Galeano.

¡Qué fenómeno la burocracia! De larga data. Podemos remontarnos a épocas feudales, por no ir más atrás, en las que, ante la inexistencia de autoridades administrativas centralizadas, se contrataban empresas para que se encargaran de los asuntos del gobierno, recaudación de impuestos fundamentalmente. «La modernidad» superó esa carencia, y aquellas viejas funciones «públicas» vendidas o arrendadas, se fueron transformando paulatinamente en lo que hoy es burocracia: poder de las «oficinas» y del burócrata, hombre influyente en la administración pública.

Uruguay busca proyectarse hacia los años 2015, 2020, 2040, etc. Vivimos momentos históricos, por las reformas en proceso, sea la Tributaria, Salud, Sistema de Relaciones Laborales, entre otras, a las que seguirán la Educación, Seguridad Social, el Estado. Esta última tan compleja como imprescindible, por la mayor información y participación que conlleva, y por tanto más democratización de la relación entre Estado y ciudadano. Y también porque las modificaciones demuestran que existe confrontación de modelos de país. Y la del Estado, quizás es la mejor prueba de ese cotejo entre un pasado gris y abrumador, burocrático, y un presente con enormes desafíos que es necesario encarar y superar. Y que quede claro: será entre todos o no será.

El desempeño de cargos de gobierno proporciona enormes satisfacciones. También algunas amarguras, ¿por qué negarlo? Entre las primeras reporto haber inaugurado días atrás, en nombre del Ministerio, ante más de 80 funcionarios, la jornada cuyo contenido central era analizar formas de acercamiento de la ciudadanía al Estado. ¡Cómo no regocijarme ante un evento que analizó problemas existentes que impiden esa mejora de relación! Mucha gente me hace notar que los positivos cambios en el Sistema de Relaciones Laborales no van acompasados por una mejor estructura administrativa y de funcionamiento del MTSS. Lo mismo pasa en otras instituciones estatales, agregan.

Discrepo con aquellos que buscan culpables por el lado más visible y más fácil de atacar: los funcionarios. Que la tienen, y mucha, sin duda. Pero, ¿el sistema político, las jerarquías gubernamentales, entre las que me incluyo, están exentos de culpa? Un repaso de los últimos 70 años del país nos ilustra mucho sobre la cultura que se fue generando al respecto. Estamos ante un gigantesco desafío que es administrativo, económico, político y social, pero sustancialmente cultural, esto es, tiene que ver con los valores, conocimientos, costumbres y usos que la sociedad va construyendo. Estamos en un país conservador en sus hábitos y tradiciones, progresista, y por eso referente en el exterior, en cuanto a su tradición democrática y diálogo. De ahí mi afirmación: la Reforma del Estado será entre todos o no será.

En definitiva, los grandes objetivos, muy simples, en la sencillez está la sabiduría, son la revalorización de la imagen del Estado y la dignificación del funcionario público. En este ómnibus vamos todos, decía el Gral. Seregni, referido al Frente Amplio. Algunos se bajarán y otros subirán. Así de sencillo. Apliquemos dicha imagen a la reforma del Estado, agregando que si para romper alguna mala y reiterada práctica, hagámoslo.

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