"Los Bush han robado la elección"

Ariel Collazo

Con este contundente juicio ha resumido el reverendo Jesse Jackson lo sucedido con estas elecciones norteamericanas, que han sido una burla a la democracia y le darán a los EEUU un presidente no legitimado por las urnas.

Gore le ganó a Bush por 337.000 votos populares en todo el territorio pero una anacrónica norma del siglo pasado impone que esto no se tome en cuenta, porque las elecciones no son directas, sino indirectas, porque quien decide es un Colegio Elector, donde el ganador en cada Estado se lleva todos los votos. Aun con esto, Gore tuvo 267 votos contra 246 de George Bush, a falta de un Estado, el de Florida, que tiene 25 y son necesarios para alcanzar la mitad más uno de los 538, o sea 270.

Pero en Florida la situación fue de virtual empate, con 930 votos certificados de ventaja para Bush, que son alrededor de la mitad del 0.5% del electorado. Cuando la diferencia es de menos del 0.5%, la ley de Florida ordena hacer conteo manual. Y aquí vino la gran estafa, porque los hermanos Bush se dedicaron a tratar de impedir que se hiciera conteo manual hasta estrellarse contra la fecha del 12 de diciembre indicada por la Constitución y durante 35 días inventaron todo tipo de argucias para conseguirlo.

La población del Estado de La Florida está distribuida muy desigualmente. La gran concentración urbana está en el Sur, alrededor de Miami, donde hay más electores que en el resto del estado, y ahí ganan cómodamente los demócratas. Pero ahí fue donde Jeb Bush, el hermano del candidato, se las arregló para que la papeleta electoral se prestara a toda clase de confusiones: a) puso a su hermano George primero y a Gore bastante más abajo, cuando lo lógico es que se ponga a ambos en primer término, por ser los más votados y donde existe una real competencia; b) la ley de La Florida dice que el lugar donde se debe marcar el voto para cada candidato debe estar a la derecha del nombre, pero en el caso de Buchanan se puso a su izquierda, con lo que unos 3.000 votantes, queriendo votar a Gore, votaron por Buchanan. Miles de judíos protestaron duramente porque aparecieron votando por un fascista. c) Esta confusión provocó también que hubiera 19.000 votos anulados, porque miles de votantes de Gore advirtieron el error y pidieron otra papeleta, que en general no se les proporcionó, ante lo cual optaron por marcar el voto de Gore donde ya habían puesto a Buchanan, y se anularon porque no se sabía a quién habían votado.

Ante esto, la verdad electoral sólo se hubiera logrado realizando nuevas elecciones en La Florida, y aquí fue donde se mató a la democracia, porque se optó por preferir el aspecto formal de las fechas, que el sustantivo de la verdad. No importaba quién ganó, sino las fechas, que la del 14 de noviembre, que la del 21, que la del 12 de diciembre, poniendo palos en las ruedas hasta el colmo del conteo manual el sábado 9 de diciembre, que se hubiera terminado el lunes 11, cuando con escándalo, la llamada Corte Suprema de los EEUU ordenó suspenderlo.

A esa altura, Gore había descontado 567 votos en el Condado de Brower, el único que pudo terminar su labor, y la Suprema Corte de La Florida reconoció los conteos parciales de Palm Beach, con 168 votos, y de Miami Dade con 215, con lo cual la diferencia de Bush quedó en 154 votos, dándole un gran bofetón a la Katherine Harris, la secretaria de estado (ministra del Interior) de Jeb Bush y No 3 de su campana electoral, que con toda impudicia había dicho que no aceptaba esos conteos parciales porque no estaban terminados. Pero aun hay más. Cuando a las 15 horas del sábado 9 la Corte Suprema de Washington ordenó suspender el conteo, 13 condados habían terminado ya y habían disminuido en otros 58 votos la ventaja de Bush, que quedaba en 96 votos. Ya no había dudas de que cuando se contara Miami Dade y se terminara Palm Beach, etc., el ganador sería Al Gore, a pesar de aquellos votos anulados y erróneos.

El sistema mecánico de votación de EEUU, prediluviano, anterior a la informática y con sus ridículos agujeritos, donde según la mordedura hay que ver si se marcó o no, ha sido el hazmerreír del mundo entero. El atentado a la democracia que ha consumado la derecha republicana para dar su golpe de Estado, no sólo afecta a los EEUU, sino a todos nosotros. Y el lamentable espectáculo de esa Corte Suprema en Washington, con un presidente, William Rehnquist, que ha dicho que se jubilará una vez que Bush sea electo; un juez, Antonin Scalia, abiertamente en contra de Al Gore, que tiene un hijo abogado socio del estudio de Ted Olson, el abogado de Bush, y no se excusó; o Clarence Thomas, denunciado por abuso sexual hace anos, cuya esposa trabaja en una Fundación Heritage, que prepara febrilmente los antecedentes de los aspirantes a funcionarios de la futura Administración republicana, que tampoco se excusó.

Nosotros no tenemos una especial predilección por la figura de Al Gore, quien como candidato y como gobernante está muy por debajo de Bill Clinton, pero hay una diferencia esencial entre Gore y Bush, y es la de los partidos que ambos representan. No podemos olvidar que las minorías, los inmigrantes, los negros, los hispanos, los contrarios a la pena de muerte, los trabajadores y en general los de a pie, se sienten mucho más seguros con los demócratas que con los republicanos.

Y los que integramos el resto del mundo, creemos que hay una gran diferencia entre los republicanos Nixon, Reagan o Bush padre, y los demócratas Kennedy, Jimmy Carter o Bill Clinton.

* Ex legislador (1959-1972)

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