El voto es útil siempre

Los colorados que no nos sentimos representados por la actual conducción tenemos el legítimo derecho de pensar en que es lo mejor para el país.

En contribuir a proyectar una gran alianza que establezca firmes bases para constituir una alternativa creíble y estable al actual gobierno y su coalición.

En el Partido Colorado todo ha sido para peor, de un tiempo a esta parte. Entre la elección pasada y la anterior la colectividad se quedo con un tercio de su apoyo. Que había estado a su vez en el piso más bajo de su historia.

Fue entonces evidente que eran muchos más los colorados que sin organización alguna, espontáneamente, se habían ido del Partido.

La primera reflexión que se imponía era sobre como lograr que volvieran. Nada se hizo en la materia. Predominaron cuatro preocupaciones fundamentales. La primera, como seguir sin cambiar nada. Después, quien será el candidato a la Presidencia de la República en la próxima elección (¿a quien le importa?). Luego permanecer en los cargos los pocos que pudieron quedar en el Parlamento. Por último ver como hacen para retornar a alguna posición la mayoría de los dirigentes que, cosa a la que reconozco no estamos muchos acostumbrados, han quedado en el llano.

Tan grande es la situación de apatía y desinterés que reina hoy en el Partido Colorado formal que hemos llegado a hechos como este. Me refiero a las declaraciones del Dr. Julio Ma. Sanguinetti del domingo 20 en el diario «El País». Puede decir lo que quiera porque internamente no hay nadie capaz de contradecirlo. Y el país ni siquiera las considera.

Detengámonos, no obstante, en alguna de sus apreciaciones. «Esa ha sido mi tarea: promover gente, ayudarles a crecer, estimularlos».

Luego se menciona a algunos de los que recibieron ese tipo de tratamiento. Es decir, hay una experiencia ya extensa en la materia. No demos nombres. Pero todos tienen un elemento en común. En este Partido Colorado del diez por ciento (seamos optimistas) no figuran en el marcador. Si alguien fuera de la nómina corre ese riesgo, ser «promovido» por Sanguinetti, debería ir presuroso a su casa para pedirle que se olvide de la idea. Y si no tiene éxito exigirlo. Y si insiste tomar medidas radicales. Por ejemplo hacerse cantante o jugador de fútbol.

Mas adelante agrega: «No tengo expectativas personales, lo que únicamente me mueve es el sentido del deber para que el Partido se revitalice, porque el país lo necesita». Hagamos memoria. Jorge Batlle y Sanguinetti son figuras destacadas del Partido Colorado (antes ya habían sido parlamentarios) desde 1966. La última vez que una colectividad obtuvo más del cincuenta por ciento de los votos emitidos hasta que en los últimos comicios ganara el Frente Amplio. Ahora el Partido Colorado, después de treinta y ocho años, obtuvo un diez por ciento de votos. ¿No habrá llegado el momento de que hagan un alto en la tarea de revitalización que con tanta insistencia han llevado adelante?

Por último afirma: «En la anterior elección yo realmente no estaba en el escenario». Nada peor para un líder político, un estadista, un general, un comandante o el capitán de un equipo deportivo, que sólo asumir las victorias. No la responsabilidad en las derrotas. Ante ello, y la fuerza que tienen los hechos, no caben adjetivos, ¿para qué?, más bien sobran. Sólo una constancia. Por lo menos en su propio grupo tuvo cierto protagonismo. Por lo pronto fue primer candidato al Senado. En la elección anterior el Foro Batllista había tenido cinco senadores. Quedó solo. En la bancada.

El reportaje ha tenido un mérito. Explica el porque existe hoy una diáspora colorada que se expresa a través de todo el espectro político. Porque los hay que han votado ya al Partido Nacional. Al Frente Amplio. Al Nuevo Espacio. Y un conjunto de personas que saben que con esta conducción no pueden volver a votar al Partido Colorado y todavía no deciden que harán.

Vuelve a equivocarse el Dr. Sanguinetti cuando dice que «el voto útil es en la segunda vuelta». En primer lugar porque eso sería implícitamente admitir que en la interna y la primera el voto es inútil. Por el contrario, el voto de la segunda vuelta es el resultado de una opción que se va construyendo desde que se eligen los candidatos.

Y en esa construcción es que muchos colorados expulsados del partido por esta dirigencia excluyente y exclusivista, es que queremos participar.

Por supuesto que en ese camino hemos tomado distintas opciones. Que no mantienen la divergencia con la colectividad de origen, en la medida que nos incorporamos a proyectos que miran hacia el presente y el porvenir.

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