Vacante en la Suprema Corte

La Asamblea General se reúne para considerar el nombramiento de un nuevo ministro en la Corte en sustitución de la Dra. Sra. Bossio. A los 90 días de su cese, se debe nombrar al ministro de Tribunales de Apelaciones con mayor antigüedad en tal cargo.

El 19 de febrero, al cesar el ministro Carlos Rochón, se produjo una vacante en el Tribunal de lo Contencioso Administrativo y el ministro del Tribunal de Apelaciones con mayor antigüedad en el cargo era el Dr. Jorge Larrieux, que era quien debía ocupar ese cargo.

El 7 de abril se produce otra vacante, esta vez en la Suprema Corte de Justicia por el cese de la Dra. Sra. Bossio, y la magistrada más antigua es la Dra. Mariella Sassón.

La escandalosa martingala consiste ahora en que la vacante del Tribunal se comunicó a la Corte después que la vacante de Sara Bossio, así que Mariella Sassón estaría después de Larrieux, cuando para la Corte aquella vacante es un hecho público y notorio, de los que no necesita ser probado.

Y ahora los blancos proponen que no, que ellos votarán a Larrieux y pretenden que la bancada del Frente Amplio les complete los dos tercios necesarios.

La verdad que no es sorprendente, porque a base de hacerse los guapos lograron que nuestra bancada les votara a Rafael Ubiría para fiscal de Corte y desplazara a Mirta Guianze. Y Ubiría apoyó la acción de inconstitucionalidad del IRPF pocos días después.

Y a base de no votar la renovación de la Corte Electoral y el Tribunal de Cuentas, designados en 1994, siguen cometiendo el mayor atentado a la democracia que se recuerde.

¿Cómo vamos a seguir permitiendo que nos lleven a empujones?

Es más. También exigen que deroguemos el IRPF a pesar de que no estamos obligados en absoluto, como lo afirma el Dr. Horacio Casinelli Muñoz, catedrático de Derecho Constitucional de reconocida solvencia.

Y claro, aducen que si se llega al sorteo que propone la ley, habría sentencias contradictorias. Una injusticia de la que los únicos responsables serían ellos y no el gobierno.

Juan María Bordaberry derogó en 1974 el Impuesto a la Renta y ellos lo hacen ahora, en posturas reaccionarias que sólo buscan apoyar a los ricos y castigar a los pobres. El IRPF que se propone sólo afecta al 12% de los jubilados, el 60% pagará menos y el 28% muy poco al suprimir el IRP.

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