¿Por qué no fueron?
El 14 de abril, los viejos militares golpistas que no han sido procesados por la Justicia y su vocero civil, el diputado colorado Daniel García Pintos, homenajearon a los caídos e integrantes de los grupos que practicaron el terrorismo de Estado, hayan sido civiles o militares.
Lo hicieron con la presencia de los ex presidentes Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle, el abogado Gonzalo Aguirre Ramírez y el diputado Jaime Trobo, participante de cuanta reunión haya en el mundo para apoyar la agresión imperialista a Cuba. Esto lo recogió al otro día la prensa escrita y también los medios audiovisuales, que ya lo habían hecho el día antes.
Todo esto ocurrió gracias a que el país vive profundamente su democracia y que la libertad alumbra a los uruguayos en forma permanente, donde hasta los violadores de las instituciones y de los valores democráticos tienen posibilidad de expresarse, como antes le ocurrió a los dinosaurios pocas horas antes de extinguirse e igual disfrutaban del sol y del canto de los pájaros.
Un día después, el 16 de abril, LA REPUBLICA publicó las fotos oficiales del horror, que muestran a la profesora Nibia Sabalsagaray muerta en una dependencia militar, donde la dictadura dice que su fallecimiento fue por ahorcamiento y no por muerte en las torturas.
Ayer mismo se cumplió un nuevo aniversario del asesinato de Vladimir Roslik Bichkov, médico uruguayo de origen ruso, que falleció torturado en el Batallón Nº 9 de Fray Bentos, el 16 de abril de 1984. Fue el último muerto de la dictadura, a pocos meses de instaurarse el régimen democrático.
Abril es un mes trágico en la historia de nuestro país. Hoy, 17 de abril, se produce la masacre contra la Seccional 20 del Partido Comunista, donde las fuerzas conjuntas asesinan a ocho obreros comunistas que estaban en el local partidario.
Este relato no deseado de dolores y tragedias, pero también de dignidad porque los caídos pusieron detrás de sus ideas el pellejo, lo traemos al presente para expresar nuestra tristeza porque dos ex presidentes de la República –Sanguinetti y Lacalle– se ubicaron entre los golpìstas, aceptando el primer lugar de la fila, acompañando las palabras agresivas de un grupo de nostálgicos contra la verdad histórica y contra el actual gobierno que ha sido extremadamente cuidadoso en el cuidado de la democracia y de los valores que de ella emanan.
Estas dos personalidades del país se equivocaron al estar rodeados de reumáticos golpistas, absolutamente solos.
No estaban ni Jorge Batlle, ni Jorge Larrañaga, ni Carmelo Vidalín, ni Luis Alberto Heber, ni los «soldados» blancos y colorados, con la excepción de Trobo y García Pintos, derechistas confesos, y del abogado Gonzalo Aguirre, quien seguramente debe de haber estado presente para pasar el sombrero entre los militares que gracias a sus gestiones profesionales no van a pagar el IRPF.
Estas imágenes de que dos ex presidentes del retorno de la democracia se codeen con los responsables directos del asalto a la democracia nos dejan preocupados y alarmados, porque están mostrando un alejamiento creciente de estos líderes del pensamiento republicano y democrático.
Sólo quedan algunas preguntas. ¿Por qué Sanguinetti y Lacalle nunca participaron de las marchas de todos los 20 de mayo, cuando se recuerda en silencio a los mártires que fueron Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz?
¿Por qué ese desprecio a los que dieron su vida por la libertad y la democracia? ¿Por qué? Sí ¿por qué ausentes ayer junto a la libertad, por qué ahora junto a los dinosaurios?
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