Estrategia sindical improcedente

Al tiempo que la inconstitucionalidad del IRPF a las jubilaciones jaquea al gobierno e introduce un serio obstáculo al desarrollo de su política fiscal, los gremios estatales –entre los que incluimos a los municipales y a los de la enseñanza– llevan adelante una estrategia desestabilizadora de peligrosas consecuencias.

Al llegar al gobierno, la izquierda se encontró con un panorama francamente preocupante, con índices alarmantes de pobreza e indigencia, con niveles salariales indecentes, con un desempleo todavía alto. Sin perder tiempo, las nuevas autoridades se dispusieron a corregir los males y a revertir la situación. Fue así que se impulsó la negociación colectiva a través de los consejos de salarios, se implementó el Panes para paliar la situación límite en que vivían miles de compatriotas postergados, se promovieron políticas de empleo y se legisló a favor de la actividad sindical.

Los resultados están a la vista. Si bien es cierto que queda aún mucho por hacer, resulta innegable (las cifras así lo indican) que el desempleo tiende a bajar, que ha disminuido el número de pobres e indigentes, que se han creado puestos de trabajo, que el salario real se incrementó de forma palpable, que aumentó considerablemente el número de cotizantes del BPS y que se fortalecieron los sindicatos al incrementarse la afiliación de los asalariados a sus respectivos gremios.

Sin embargo, a pesar de que a nadie escapa la firme voluntad del gobierno de continuar en su camino para seguir mejorando la calidad de vida de los uruguayos, el gobierno del Frente Amplio viene siendo objeto de cuestionamientos severos de parte de algunos sectores de la sociedad y de algunos sindicatos estatales cuya actitud es francamente intolerante. Dichos gremios, sectores y grupos han optado directamente por el enfrentamiento con las autoridades y por la adopción de medidas extremas en reclamo de sus reivindicaciones; ha habido, incluso, actos de agresividad inusitada, inexplicable e injustificable, de parte de militantes de Adeom y de los gremios docentes, llegándose al colmo de la irrupción violenta de estudiantes del IPA en las instalaciones del Codicen.

Cierto es que los gremios estatales tienen una larga trayectoria de enfrentamientos con los distintos gobiernos que precedieron a éste. Pero llama la atención la intransigencia demostrada en la lucha que han entablado contra el actual, así como la apelación casi constante a medidas de lucha que, como los paros de actividades que vienen verificándose en varios ámbitos de la administración pública, perjudican a la población y ocasionan cuantiosas pérdidas al país, al tiempo que entorpecen la marcha de un gobierno que como nunca antes se había mostrado tan sensible a los reclamos laborales.

El miércoles pasado, varios legisladores de todos los sectores del Frente Amplio expresaron su respaldo explícito al intendente Ehrlich ante el conflicto que lo enfrenta con el sindicato municipal. En la oportunidad, LA REPUBLICA recogió reflexiones del diputado de la Vertiente Artiguista Eduardo Brenta al salir del encuentro con el jefe comunal. El representante nacional fue claro al afirmar que existe una «decisión política» de parte de un grupo de dirigentes de Adeom que no quieren llegar a acuerdos, por lo que puede razonablemente concluirse que su estrategia consiste en atacar la gestión municipal del Frente Amplio.

No advierten, estos dirigentes sindicales extraviados, que su accionar los ha enfrentado también con la población, y que ya a esta altura su lucha no cuenta con el apoyo popular imprescindible.

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