De un conflicto potencial a una asociación creativa

Hoy, a un mes de aquella reunión con el Presidente Tabaré Vazquez, valoramos a la distancia el verdadero alcance que significa combatir dignamente el divorcio existente entre el pensamiento y la acción, el exceso de la palabra ante los hechos y resultados que se reflejan en el crecimiento, cuya proporción no acompaña al de su distribución, o sea, el pobre no puede festejar como así lo hacen quienes defienden este modelo. Si por definición la función social de la prensa es informar de forma oportuna, veraz y objetiva, entonces la libertad de prensa debe medirse a partir del cumplimiento o no de ese principio. Pero en realidad ese no es, como debía, el punto de referencia y todo gira acerca del «derecho» de los dueños para exponer sus puntos de vista, invariablemente en defensa de los intereses de la clase social a la que pertenecen.

Queda demostrado pues, que los éxitos o avances reales deben ser de una mesura que debe acompañar toda reflexión, pues estas serán recepcionadas por aquel que está excluido, relegado, falto de derechos por décadas y no merece ser avasallado por palabras de triunfalismo macroeconómico que no alcanza el eco u onda expansiva igual en su olla o microeconomía familiar. Se trata de usar pocas palabras, cuidar la palabra, tratarla bien y cuándo esta sea convocada, que concrete, que ejecute, que actúe donde las soluciones demoran en llegar, para que florezcan y no caigan en tierra seca. Así plasmó su alocución Tabaré y poniéndonos en camino que permite transformar aquello que parecía irreconciliable, en algo positivo que se ha transformado en una agenda de trabajo en pos de la vivienda popular junto al nuevo ministro de Vivienda, ingeniero Carlos Colacce, con una mirada amplia y no cerrada en que la única salida es la ley de mercado. En conclusión, Tabaré permitió y logró transformar las necesidades planteadas en algo que sintetizado diría que la negociación es el arte de transformar un conflicto potencial en una asociación creativa, porque estos pueden ser de un carácter que aumenten las diferencias, divida a las personas y reduzca la cooperación, u otros, aquellos que clarifican, aportan soluciones, o sea constructivos. Hace 3 años que en el Barrio «Las Láminas» se vive igual, en los mismos ranchos, con las mismas chapas (hoy más gastadas), sin involucramiento o participación directa y activa de los pobladores. Hace tres años que Tabaré, en su 2º Consejo de Ministros, se fijó en ese problema y lo enfocó a una salida asociativa y pensando en Fucvam, hoy comenzamos de nuevo. Hace 5 años (2 años del gobierno anterior y 3 del actual), que las economías solidarias, las empresas solidarias cooperativas no cuentan con posibilidades de actuar y desarrollar sus proyectos en el actual Ministerio de Vivienda, las empresas constructoras de mercado SI. Hoy comenzamos de nuevo.

Una familia cooperativa debe al Ministerio de Vivienda un promedio de 1500 dólares por núcleo familiar, Soloducho (Dancotex) 10.000.000 de dólares, así como otros famosos publicados por el BROU. Hasta hace poco éramos condenados, hoy comenzamos de nuevo el tratamiento de reestructurar dichas deudas. Decir, hablar, discursear, no es hacer; basta de filosofía, pues para filosofar debemos alimentarnos, vestirnos y tener un techo, sin esto nadie tiene cara de feliz. Nunca olvidaremos en el primer debate que sostuvo Tabaré con Sanguinetti hace más de una década por la puja a la Presidencia, en referencia a los partidos tradicionales, «Plantan dragones y cosechan hormigas». Sí, porque la macroeconomía sobredimensionada o el ministro del «autobombo» de Economía continúa plantando conceptos como reducción de pobreza sin animarse a afirmar que de lo que se trata es de erradicarla, cuestión que en este último mensaje complementario de presupuesto se le verán las patas a la zota.

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