¡Festejen presidentes (jubilados); festejen!

Cuando veo titulares en los diarios que dicen que los jubilados están festejando con las últimas resoluciones de la Suprema Corte de Justicia en torno al IRPF a los pasivos, me pregunto: ¿quiénes son los jubilados que están festejando?.

En Uruguay hay 554.905 jubilados. De estos, quienes pagan IRPF (les descuentan de su jubilación) son 87.000, el 15,7% del total. Entre los que su ingreso les obliga a pagar el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (87.000), hay 65.000 que pagan menos que antes (cuando pagaban IRP) o sea que no llegan a 30.000 los jubilados que están pagando más.

De esos 30.000 que pagan más que antes, hay 2.300 jubilados que ganan más de 35.500 pesos. ¿Por qué pongo esta cifra?, porque es a partir de ese ingreso en que se paga bastante más que con la vieja tributación.

34 ciudadanos cobran jubilaciones iguales o mayores a $ 71.000; y 6 ciudadanos cobran jubilaciones mayores a 88.750 pesos. Uruguayos ­jubilados o no­ que les ingresan esas sumas de dinero, ¿están en condiciones de aportar un poco más, o bastante más que otros ciudadanos que tienen jubilaciones o un trabajo con un ingreso muchísimo menor?.

Yo creo que sí, que la condición de ser jubilado no dirime la responsabilidad de un aporte solidario. Un ciudadano, no un núcleo familiar, que cobra arriba de $ 35.000, ¿puede hacer ese aporte?. Yo creo que sí, y no estamos hablando de ricos, estamos hablando de personas que tienen un ingreso ­llamémosle­ un poco más aliviado y por eso están en condiciones de aportar.

¿Quién festeja?

Yo no comparto ese argumento de que hay jubilados que festejan. Hay algunos que festejan más que nadie por lo que ganan. El Dr. Julio María Sanguinetti debe estar festejando porque tiene una jubilación nominal de $ 180.798. Antes aportaba 10.847 y ahora aporta 34.635 pesos. Sí, tiene motivos de sobra para festejar como también para presentar un proyecto de ley para declarar inconstitucional el IRPF.

Pero no porque esté pensando en los jubilados que ganan menos, porque en el año 1997 cuando era Presidente de la República aplicó el 6% a las jubilaciones de quienes hoy ganan 6.000 pesos por ejemplo. El Dr. Jorge Batlle Ibáñez debe ser otro de los jubilados que está festejando. Tiene una jubilación nominal de $ 204.402. El IRPF le descuenta $ 40.000 y antes aportaba 12.000. Sí, tiene motivos para festejar. Pero no tienen motivo los 458.000 jubilados restantes que pagan menos que antes, y sobre todo 200.000 jubilados que ganan menos de 3.300 pesos.

El Dr. Luis Alberto Lacalle percibe una jubilación nominal $ 164.446. Paga por IRPF $ 30.955 y pagaba antes, por concepto de IRP 9.866. En estos tres casos, aclaremos, no cuestionamos los montos. Se trata de jubilaciones constitucionalmente bien ganadas. Y ahí surge el otro razonamiento: ¿cómo se le va a aumentar a los jubilados que ganan menos si al Estado se le coarta la posibilidad de recaudar?. Porque la plata para aumentar las jubilaciones sale de lo que recauda el Estado.

Y esa es la pregunta: ¿quién paga?.

Respecto a los escritos de 1.200 militares, ¿Quién va a pagar los 500 dólares per cápita que cobra el abogado?. Si salen de lo que se ve obligado a devolver el Estado, que había tomado para distribuir con el criterio de favorecer a los uruguayos menos agraciados, saquen ustedes sus propias conclusiones…

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