¿Quieren desblanquizar a Wilson?

Por ahora no pasa de presunciones. Pero hay veces que las mismas aparentemente comienzan a tomar «trufo» de evidencias que encienden las «lamparitas» de alarma que en todas las colectividades políticas existen.

En mi Partido Nacional están «tintineando» y comenzando a poner en pie de guerra, incluyéndome a mí que soy desconfiado en esos menesteres, de defensa de nuestras tradiciones, héroes y prohombres con mayúscula que abundan en la galería de fotos gloriosas de nuestra casa partidaria. Me explico. Hay quienes sostienen y no sería la primera vez ni con la única figura, que se intenta «desblanquear» la imagen, hoy, de Wilson para universalizarla como «propiedad» de la izquierda. Vamos por partes.

Ya hubo un intento, el Sr. Presidente Vázquez se debe acordar cuando fue intendente y yo humilde edil, se habló de homenajear por parte de la izquierda o Frente, con fines más o menos idénticos, nada menos que a Leandro Gómez. Pusimos entonces el «grito en el cielo». Es aceptable que los grandes hombres son de la Patria toda. Macanudo. Pero también es cierto, que cuando se tiene un perfil marcadamente partidario, integra la «propiedad» moral e histórica de la colectividad en la que nacieron, vivieron y murieron defendiendo esos principios.

El Héroe mártir de la Heroica, si bien murió en defensa de la soberanía nacional lo hizo además por un gobierno (Atanasio Aguirre) tan blanco como lo fue él. La enorme mayoría de las víctimas en Paysandú, también, y la concepción ideológica de toda la gesta inmortal, fue, es y será sustancialmente blanca, yo agregaría, «groseramente» blanca. En la ocasión hablé con el intendente Vázquez y después de una charla amable pero «dura» caballerescamente lo entendió y murió el tema de marras.

Pero justo es consignar que a riesgo de pecar de orgullosos y pedantes, nadie puede discutir ni siquiera «empardar» la gloriosa y hasta romántica historia del Partido Blanco. No se queda solo en lo mucho y fundamental que hizo el Libertador de la Patria Brigadier General Manuel Oribe o su emblemático oficial, el general Leandro Gómez. Hay además figuras a «rolete» para el gusto que se quiera. Y Wilson es una de ellas, y destacadamente actualizada por añadiduras. Puede ser entendible pero no «explicable», que colectividades «jovenzuelas» angustiadas por conseguir referentes históricos patrios que puedan crear mística, que por razones de escasa «pubertad» obvio carecen, hoy insisten pero con Wilson, inventándolo como hombre de la «zurda». Yo lo conocí y me quedo corto en asegurar que él era «blancazo». Pequeñas y sugestivas anécdotas.

Días antes de caer postrado por la enfermedad les dijo a Ortiz y a Lacalle: «Los llamé para decirles que me muero. Cuando ya no esté, no se peleen. Los enemigos no están adentro sino afuera del Partido». La despedida final en su último discurso en el Parlamento de la noche del golpe, lo selló con un grito exultante de su alma blanca: «¡Viva el Partido Nacional!» Su peregrinación por el mundo en una lucha permanente por la libertad de su Patria, ¡por eso entre otras cosas fue blanco!, lo hizo perseguido y amenazado de muerte hasta su vuelta a la prisión de Libertad (Flores), en su sacrificio por el Pueblo Oriental. Y esa gesta obliga a globalizar su figura.

Pero admítase, que no hace más que resaltar una tradición propia nacionalista que mamó desde su cuna en Nico Pérez. ¡O sea, Wilson es Blanco y punto! Absurdo sería que su nacionalismo de logros sociales (Nuestro compromiso con Ud, por ejemplo) de perfil progresista notorio, no fuese blanco. Muchas figuras blancas las tuvieron antes y le sirvieron de natural inspiración. Carnelli con su Previsión Social (cajas de Jubilaciones), Herrera y Roxlo con su Ley de 8 horas, el propio Oribe aboliendo la esclavitud y creando la Universidad entre otras cosas más como la lucha antiimperialista, impuesto de siempre y que sería ocioso seguir enumerando.

Fueron y serán usinas de inspiración no sólo de él sino de generaciones futuras. Su Partido Blanco fue y seguirá siendo grande y cargado de glorias. Y no se permitirá jamás que se meta la mano en su inmensa galería de imágenes de los que hicieron la Patria y a esta colectividad blanca, para birlar alguna figura como ésta de Wilson a título de ejemplo. A ningún blanco se le ocurriría reclamar la paternidad de Sendic, Seregni, don Pepe Batlle o del general Venancio Flores y su «goyo jeta» Suárez. Son de otros y otros serán los que los representan. ¡Nosotros los nacionalistas, defendemos los nuestros! ¡Los Blancos con los Blancos! Y denlo por seguro, que esa frase la dijo Wilson.

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