FA en aniversario y polémica, ¿crítica o silencio?
Una polémica rodea a la fuerza política del FA: ¿Se debe o no criticarlo? ¿Se perderán votos? ¿Se resquebraja la unidad?
A tales efectos debemos tener claro, a fines del siglo XIX, la propia Biblia se vio inmersa en cambios de interpretación, dados los nuevos descubrimientos arqueológicos; creándose en 1890 la disciplina «Crítica bíblica» desarrollada por los propios creyentes cristianos, en Inglaterra.
En filosofía, Barylko plantea la permanente distancia entre la realidad y el discurso, siendo la crítica el instrumento natural de acercamiento.
En la experiencia histórica, la falta de participación y crítica, destruyó al socialismo real, sobreviviendo una sociedad más injusta, pero con capacidad de adaptación a los cambios, por su aceptación a las diferencias y la crítica.
La larga vida del FA y de las corrientes progresistas, sin duda dependerá del cambio y críticas permanentes.
Los cambios en la infraestructura de la sociedad, están claramente señalizados, la clase obrera no es más una fuerza cuantitativa ni cualitativa; sin embargo el «materialismo histórico» de Marx continúa siendo una forma posible de interpretar la sociedad, aunque no absoluta. Esto nos exige una permanente construcción del ideario progresista.
No podemos olvidar que el gobierno del FA pasó al 7% del PBI, bajó el índice de pobreza en más de 15 puntos, al igual que el desempleo, que hoy llega a uno de los niveles más bajos en relación a décadas anteriores. El Plan de Equidad apunta a encausar las dificultades de nuestros niños, que hoy llegan al 50% del nivel de pobreza, dicho plan no se reflejará en votos, pero es parte insustituible de nuestro ideario y apunta a lo más débil de la sociedad y a su futuro. El «Plan Ceibal» me recuerda Soc. A. Tofler donde el conocimiento y la alta tecnología son insustituibles en la educación y en la sociedad. Nuestros niños con las computadoras serán indiscutiblemente parte de ese futuro.
Pero el FA no debe ser solamente una identidad o un sentido de pertenencia, básicamente, debe ser el instrumento ideológico de una fuerza progresista, con un claro programa, que se intente cumplir. La crítica justamente es para sumar a la identidad frenteamplista, bases de profundidad como fuerza de izquierda.
Asistimos a un mundo donde la información continúa dominada por cadenas internacionales, sostenidas con intereses del capital financiero, con connotaciones de influencia política. Su influencia nos rodea en las mismas entrañas de nuestra vida diaria y política. Ese capital financiero que especula a lo largo del globo terráqueo, en donde el 90% del dinero que gira en el mundo «no» se invierte en productos o bienes, sino que básicamente circula con interés de carácter especulativo. Esta «burbuja de aire» mueve, desde ideologías, hasta hacer parecer elementos tan normales, como la pobreza, las políticas económicas recesivas, impulsadas por el FMI, etc.
Hoy el programa y la política del FA imprescindiblemente deberá criticarse o cuestionarse, alejándonos de la alienación que la ideología dominante introdujo sin duda en nosotros y que es hoy parte del FA, aunque no toda ella debe ser desechada.
Por otra parte el ideario vareliano, con un desarrollo privado cada vez mayor en la educación, ¿no debería ser cuestionado por nosotros, el porqué de dicho proceso?
El discurso de que exportamos mucho más comparativamente que otros años, ¿es correcto? cuando no balanceamos con el problema de que las importaciones son mayores a las exportaciones, ¿lo callamos?, o hablamos que en el Uruguay productivo la industria esta casi destruida (por el gob..anterior y por el actual). ¿Podemos acaso, callar sobre las importaciones de Oriente, que destrozan el valor agregado nacional, anulando nuestras industrias?
La sociedad uruguaya aumenta una polarización relativa, lo que significa menos pobres debajo de la línea de pobreza; pero asistimos a la continuidad del empobrecimiento de los sectores medios y a la creación de sectores muy altos económicamente; todo esto hace polarizar la sociedad, siendo los pequeños empresarios, de acuerdo a las cifras oficiales, los más perjudicados.
El deseo permanente de inversiones extranjeras, que mayormente ingresan solamente al concederles un paraíso fiscal o de lo contrario, invierten en el sector primario de la economía (donde casi no hay valor agregado interno) y en el cual la tierra se encuentra con una concentración del casi 45% en manos extranjeras, ¿no es esto acaso parte de una política neoliberal que siempre desdeñamos y poco sirve al país?
Sabemos que la economía de mercado no se podrá sustituir, pero las alternativas productivas frente a las especulativas son posibles y los ejemplos están en nuestra vecina orilla. ¿No será eso en parte el Uruguay productivo que queremos?
Los valores societarios deberían profundizarse, donde el trabajo, el estudio, la familia y la solidaridad sean parte de un ideario real. Para eso los medios de comunicación son imprescindibles, sin nacionalizarlos, hay que incentivarlos ….y los caminos democráticos para ello, son casi infinitos.
El desafío esta sin duda en una permanente crítica y participación, que permita recomponer bases programáticas y las políticas a seguir, para construir una sociedad mejor y progresista, tanto futura, como actual.
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