Hay un complot contra Chávez
Debido a sus desventuras en Irak, Estados Unidos no puede atacar directamente a Venezuela, así que necesita triangular su conflicto utilizando a Colombia. Ya en 1980, mientras EEUU era garante para la paz entre Irak e Irán, le vendía armas a ambos países.
Por esos tiempos la Casa Blanca no tuvo problema alguno en armar a Osama bin Laden para que enfrentara al Ayatollah Jomeini, a la vez que oficiales norteamericanos fueron descubiertos mientras llevaban 42.000 proyectiles y armas a grupos paramilitares de Colombia. Este es el país que amenaza a Chávez con enjuiciarlo por apoyar terroristas.
Al venezolano deben derrocarlo por dos claros motivos: 1) todos los días mantiene informado al mundo sobre los abusos de EEUU en cualquier parte del mundo; 2) su alta popularidad ha convertido en cenizas a los grupos opositores, por lo que las esperanzas de tener cipayos en el poder se ve sumamente remota; 3) ha protegido el petróleo como ningún otro presidente lo hizo jamás y está volcando los recursos para favorecer a los más desprotegidos (sobretodo con salud y educación) sin permitir a las empresas norteamericanas los suculentos negociados que adecos y copeyanos ofrecían gustosos.
Los mismos motivos que llevaron a bombardear en 1986 la residencia de Moammar El-Gadhafi, en Libia, que tuvo la osadía de nacionalizar el petróleo en 1973 y decir adiós a las compañías norteamericanas; los mismos por los cuales se acusa de terrorista a Mahmud Ahmadinejad, de Irán.
Asimismo, la gran potencia, cuya economía está tambaleando, produce armas; quien produce armas necesita guerras, así como si usted produce zapatos necesita que la gente pierda la costumbre de andar descalza. ¿Cuánto más daño podrá hacer George Bush al mundo en su último año al frente de la casa Blanca?
Chávez no se estaba entrometiendo en Colombia hasta que los mismos colombianos fueron a golpearle la puerta ofreciéndole interceder por los rehenes. «Es una trampa para vincularlo con las FARC», advertí por aquel entonces a uno de sus allegados. Chávez dudó, pero aceptó. Cuando las FARC ya estaban por entregar al primer grupo de prisioneros, pinchazos telefónicos de por medio, ya sabiendo gracias a ello dónde estaba Emanuel, hijo de Clara Rojas, y quiénes, dónde, cuando y cómo le llevaban pruebas de vida a Chávez, el gobierno colombiano le dijo a éste que gracias por todo pero vete al diablo, lo cual era obvio, ya que la Casa Blanca no iba a permitir que el díscolo quedara como un héroe, sino como un fracasado. Se rescató a Emanuel y capturó a los mensajeros. Claro que no contaban con que las FARC, oliendo la trampa, persistieran en la entrega al venezolano. La entrega se demoró porque mientras los guerrilleros venían por los montes con los secuestrados, el Ministro de Defensa colombiano rastrillaba la zona para impedirlo, lo que los hizo desviar y retrasar el viaje.
Luego, cuando la liberación de Ingrid Betancour era inminente, vino la masacre en Ecuador. La muerte de Reyes hacía presumir que las esperanzas de recuperar a la ex candidata presidencial quedaban sepultadas para siempre; pero las FARC, contra todo pronóstico, liberó a más prisioneros y se sigue negociando lo de Ingrid, tema complejo que trataré en otra oportunidad.
En la supuesta computadora de Reyes, supuestamente hay pruebas que vinculan a Rafael Correa y Hugo Chávez con las FARC; pero quédense tranquilos, que hay «especialistas» analizando las supercomputadoras que resistieron un bombardeo para certificar la autenticidad. Si usted cree que los norteamericanos que incluye el Plan Colombia metieron mano al asunto, es un malpensado sin remedio.
La guerra contra Chávez no es, por ahora, con tanques y aviones, barcos y soldados; es con periodistas y científicos sociales, expertos en operaciones de inteligencia y contrainteligencia. Me asombra que Chávez haya llegado hasta aquí, considerando el poderoso enemigo que enfrenta. ¿Cuánto durará, habida cuenta de que otros países de pseudoizquierda de la región, mantienen una cobarde y vergonzosa neutralidad y son capaces de caer en el juego de condenar a Chávez mientras hacen la vista gorda ante los bombardeos de hospitales de niños, escuelas y autobuses escolares, violaciones y homicidios que las fuerzas de Bush cometen en Irak?
Esta actitud es la de aquel que se queda inmóvil mientras un cocodrilo come a sus compañeros… con la esperanza de que se lo coma por último.
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