Qué es lo que añoramos de Bernardo
* La sonrisa sincera y dulce, nada ingenua, pero en ningún caso agresiva. Sin duda, a veces, cargada de ironía. Sabía que nos decía de lo breve que son las cosas en la vida y la vida misma.
* a sus ideas y a sus compañeros y a su Partido. La lealtad se construye, es una enseñanza de la vida. Día a día se aprende a ser leal. Algo que no abunda mucho en estos y otros tiempos. Lo enseñan la familia, los amigos, los compañeros.
* . Condición de ser bueno, «apacibilidad de genio». Como Machado que decía: «Sed buenos y no más», hablando de Pablo Iglesias. Lo demás lo hace el ejemplo. Ser bueno no es ser indiferente frente a lo incorrecto y justamente, aunque cueste dolor, es necesario no transigir con lo incorrecto. Y quizá allí está la clave de lo justo.
* . Ser justo es vivir uno en libertad y tener la certeza de que el juicio propio no lo empañaba el odio, ni la envidia ni la ambición. Ser justo es ser o aspirar a ser igual entre los iguales. Ser justo consiste en saber llevar sin desmesura los agravios de los demás. Yo he visto a Bernardo encoger los hombros ante el cinismo o la hipocresía. Creo que me decía: a ellas las vence el tiempo. Ser justo es no darse tregua en la búsqueda de dar pan al hambriento y agua al sediento.
* . Lo que fue entre nosotros se lo dimos escasamente porque se lo merecía por su talento. Y lo que no le dieron… Yo conservo en mi memoria el haberle sido leal y haber puesto el hombro, junto a él, cuando correspondía. Bernardo era de los que sabían quién era quién. Y no dejaba de acudir al llamado de quienes le habían negado, cuando se le necesitaba. ¡Y como se lo necesitó!
* . Hacía para los demás, simplemente porque eso se debía hacer. Toleraba y perdonaba porque así se construye la vida entre los seres humanos. Pero estoy seguro que no olvidaba. El sabía que la memoria no sólo es una parte importante de la inteligencia sino también una ayuda invalorable a la hora de no volver a cometer errores.
* A un hombre equilibrado, leal, justo, bueno, en el buen sentido de la palabra «bueno», inteligente y con el sereno coraje de los que siempre están donde se espera que estén, sólo se lo puede querer e imitarlo. Yo lo quise y él se ha llevado consigo una parte de lo que soy, pero me ha dejado presente todo lo que fue.
* Qué tu corazón repose en esta tierra de duraznos y manzanas, que el verde y el rojo se junten y que en tus oídos suenen los cantos de los pájaros que auguren un destino nuevo para tu Patria.
Estas palabras fueron dichas con motivo del homenaje que se le realizó a Bernardo Kreimerman en el cementerio israelita de la ciudad de La Paz, al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento.
* Senador de la República.
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