¿Quién hará yesos dentro de diez años?

Yo sé que usted no quiere ni pensarlo. Pero debería tener en cuenta que dentro de pocos años, en caso de sufrir una fractura, de pronto no encuentra un técnico especializado que pueda hacerle un yeso si lo indica el traumatólogo. Y el problema radica en que, actualmente, hay apenas 16 técnicos ortopedistas en aparatos de yeso en todo el Uruguay. Es decir, ni siquiera uno por departamento.

Hace algunos años en el Instituto de Traumatología, los doctores Suero, Sinchas y dos representantes del Ministerio de Salud Pública, creemos que fue en 1981, reunieron y especializaron a un grupo de «yeseros», un colaborador imprescindible del traumatólogo. Al año siguiente la Escuela «Scocería», dependiente del Ministerio, dictó el primer curso de Técnico en Yeso, curso que tenía una duración de tres años, previo requisito de 5 años de Enfermería. Comenzaron el curso 34 alumnos, de los cuales en definitiva aprobaron 6, suprimiéndose posteriormente. Sumados a los 16 que ya actuaban quedaron 22 en actividad. Insólitamente, ¡el 90% de los mismos actuando en Montevideo!

Con el paso del tiempo y sin especializar nuevos técnicos, algunos se jubilaron y otros fallecieron. Lo que volvió a dejar el número efectivo de ellos hoy, en todo el país, de apenas dieciséis. A simple vista y haciendo un balance de la cantidad de fracturas en todo el país a lo largo del año, el déficit de «yeseros» sigue siendo enorme. Aunque a veces los propios traumatólogos deben hacerlos, por lo que perciben una remuneración extra. De todos modos, son no pocos los que hoy por hoy, tienen la práctica necesaria para llevar a cabo la tarea que requiere una gran experiencia y dedicación.

Hace un tiempo se formó una Sociedad de Técnicos de Yeso, la que incluso aunque no tiene sede propia cuenta con personería jurídica. La misma aspira a crear un curso especializado como aquel que existió hace más de 25 años, gestión que ya lleva tres sin haber llegado a su concreción. Por lo tanto, hoy día no se forman nuevos técnicos. No hay dónde formarlos y con 14 en Montevideo y apenas dos en todos el interior, el asunto tiene sus bemoles. La sociedad mencionada aspira a crear egresados con título universitario pero según sabemos, la Escuela de Tecnología que prepara ese tipo de ayudantes médicos aún no los ha recibido.

Según nuestros informes, el doctor Carlos Suero, ex director del Instituto de Traumatología y uno de los especialistas más conceptuados en la especialidad, al que nos une una larguísima amistad de tiempos de desempeño como auxiliares administrativos en el Sanatorio del Banco de Seguros, preparó en 1995 a cinco Auxiliares de Enfermería y les dio una constancia del Instituto de Traumatología y de la Asociación Española Primera de Socorros Mutuos. Al parecer hasta el presente, el Ministerio de Salud Pública no los reconoció como técnicos en yeso. Los motivos, se ignoran.

Por poner algunos ejemplos que denotan lo crítico de la situación, en el Hospital Británico no hay técnico yesero. Si se presenta una fractura, el yeso lo hace el propio traumatólogo. Lógicamente, al instituto le cuesta un pago extra que oscila entre los 3.500 y 4.500 pesos.

En la «Española» en cambio, hay 5 entre las 8 y 23 horas. En el Casmu, al parecer, actúan 7. En el Interior, de pronto sin tener la práctica necesaria, lo hacen los propios médicos asistentes. En el Instituto de Traumatología están obligados a hacerlo. Pero como puede observarse, la normalidad en esta rama de la asistencia médica dista de ser lo normal y correcto que debiera ser.

Por el lado de la Facultad de Medicina, la Escuela de Tecnología y el Ministerio de Salud Pública, pensamos que de una vez por todas y atendiendo al reclamo de la Sociedad de Técnicos creada hace tres años, se hace necesario abordar el tratamiento del tema sin más demora.

Por el lado estrictamente médico, resulta imprescindible que aquellos traumatólogos que no estén en condiciones de hacer un yeso, más que por negligencia u omisión por falta de práctica, también le metan fuerza a este fortalecimiento del número de ayudantes técnicos en todo el país.

A manera de anécdota, cabe decir que hasta no hace tiempo actuó en Paysandú un médico traumatólogo chileno que carecía de pos-grado, «detalle» que escapó tanto a FEMI como al Banco de Seguros del Estado, que incluso le proporcionó un consultorio donde poder actual. El chileno de marras, no obstante, tuvo la precaución de no hacer yesos en caso de fracturas, enviando por tres meses a Montevideo a especializarse a un enfermero de su confianza. Como tampoco el Sindicato Médico del Uruguay se enteró –hoy día tan cuestionador de los oftalmólogos cubanos– le pasamos el dato del insuceso, aspirando a que también haga algo para que sus socios dedicados a la Traumatología y Ortopedia, cuenten con gente que sepa hacer inmovilizaciones adecuadas en caso de fracturas.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje