Carta abierta a Vázquez, Arana y Ehrlich

Los pedidos de informes se amontonan, las respuestas evasivas son una constante, las dilaciones no se explican y la oscuridad gana los temas más diversos. La tan manida transparencia es una consigna sin traducción en la realidad. El círculo cierra cuando la ausencia de datos concretos (¡¿cómo obtenerlos?!) genera falta de interés en los medios y los temas languidecen hasta el olvido. Hay que hablar de millones de dólares y de corrupción para que la gente se entere de lo -entonces- ya irreparable.

Esta carta apunta a romper ese círculo perverso. El tema que denunciamos afecta a los niños y a los enfermos, su aclaración se procuró a través de preguntas en la Comisión de Presupuesto de la Junta Departamental que -tal como consta en actas- no sólo quedaron sin respuesta sino que, además, dieron lugar a que el director de Recursos Financieros de la IMM, contador Enrique Cabrera, se comprometiera a dar una explicación a la brevedad. Hace ya casi un año que lo estamos esperando. Se envió un pedido de informes, que fue ignorado. Se lo reiteró a través del mecanismo según el cual la Junta lo hace suyo: mutis por el municipio. Finalmente se solicitó una auditoría al Tribunal de Cuentas (TC) que, concluida en enero, explica tanto esquive.

Desde hace 18 años, la Intendencia de Montevideo (y por ende los gobiernos comunales encabezados por Tabaré Vázquez, Mariano Arana y Ricardo Ehrlich respectivamente) viene incumpliendo con tres normas legales que la obligan a verter parte de un impuesto recaudado por espectáculos públicos al Ministerio de Salud Pública (MSP), al Instituto del niño y el adolescente del Uruguay (INAU) y al Fondo Nacional Permanente para la Lucha Antituberculosa (FNLA), según informó dicha auditoría. Desde el día que asumió el doctor Tabaré Vázquez en la Intendencia Municipal de Montevideo a la fecha nunca se vertieron a Salud Pública los fondos que le corresponden por ley.

Pero hay más noticias para este boletín, el informe del TC señala que durante la administración del intendente Tabaré Vázquez de las diez partidas que debían recibir el FNLA y el INAU, la administración se quedó íntegramente con ocho. Apenas hizo un aporte al FNLA en 1993 y otro al INAU en 1994. Su sucesor Mariano Arana, más cuidadoso, no vertió los recursos al FNLA en 1996 ni al INAU en 1997. Ricardo Ehrlich desde que asumió en 2005, de cuatro aportes realizó uno solo en FNLA. El Tribunal de Cuentas no posee cifras con respecto a la recaudación municipal correspondiente al año 2007. El panorama se agrava si tomamos en cuenta que todas las generosas exoneraciones impulsadas por la Intendencia y votadas por la Junta Departamental, al no percibirse el impuesto municipal, tampoco permiten recaudar lo que corresponde a estos otros organismos. El mismo perjuicio acarrean las llamadas «co-producciones» en las que la contribución del municipio incluye al impuesto municipal y, de paso, los impuestos nacionales. Cortesía con sombrero ajeno, que le dicen. En cifras actualizadas, entre las apropiaciones, las exoneraciones y las «co-producciones», superamos el medio millón de dólares. Tampoco tenemos noticias sobre los aportes que por ley los casinos municipales también deben efectuar al FNLA, pero seguramente en este caso la administración ha enfrentado competencia desleal. Se da también la paradoja de que la ministra de Salud, María Julia Muñoz, que fuera secretaria general de la Intendencia Municipal, peca de omisión a dos puntas. Como secretaria de la Intendencia incumplió con la obligación de la comuna de verter dichos montos y hoy, como ministra, está omisa en reclamar esas partidas para su secretaría de Estado.

¿Quién se hace cargo de todo esto?

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