Hartos de lobby nuclear
Confirmamos por este medio que los inversores, fabricantes y vendedores de centrales nucleares mueven mucho dinero. Repito por si no se entendió: mucho dinero. Hace diez años que está vigente la Ley de Marco Regulatorio del Sector Eléctrico. En su último artículo dice claramente: «Prohíbese el uso de la energía nuclear en el territorio nacional».
Esta ley fue motivo de una gran movida ciudadana que la cuestionó e intentó derogarla. No se llegó a los requerimientos que la norma preveía y la ley quedó firme. El Frente Amplio votó en contra de la misma.
Este gobierno heredó las consecuencias de una política errática que puso al país al borde del colapso energético. No construyeron ninguna central, no hay contratos firmes de importación, no hay gas y sólo nos quedan dos caños, con una capacidad de transporte de 21 millones de m3/día pero solo hubo gas por 300 mil m3/día ya que no se pudo conseguir más gas desde Argentina.
Esta historia es conocida. Pero siempre está la columna inefable de El País de los Domingos de quien dice, suelto de cuerpo, que ahora hay que hacer una central nuclear. Así nomás. Y si este gobierno no la hace, por lo menos es un irresponsable o ignorante.
Yo pregunto a los críticos de arte convertidos en expertos en energía, ¿dónde estaban? ¿En qué país vivieron todo este tiempo? ¿Acaso no apoyaron esta misma ley que ahora gritan que se derogue? ¿Se despertaron en marzo de 2005? ¿Por qué ahora le piden al gobierno del Frente Amplio que cumpla con la ley que ellos no cumplieron ni instrumentaron en lo más mínimo y con la que el Frente Amplio estuvo en contra? ¿Por qué no se hacen cargo de toda la plata, y estamos hablando de una millonada de dólares, en caños vacíos o subutilizados hasta la risa que son el reflejo del gran cuento: ‘el mercado todo lo puede’?
Los gobiernos anteriores le hicieron perder a UTE y Ancap mucho tiempo y mucha plata. No tuvieron política energética. Patéticos. Pero Uruguay entró por una senda de prosperidad, en donde los más pobres tienen trabajo, las empresas invierten y reinvierten con una tasa desconocida en décadas, creando empleo, con proyectos de desarrollo nacional y con la llegada de muchas inversiones internacionales. Un país que crece y que necesita más energía. La necesita en forma inmediata, en el mediano plazo y con visión y proyección de futuro.
Por eso si algo tiene este gobierno desde marzo de 2005 es política energética diseñada por el Ministerio de Industria y Energía y llevada adelante por UTE y Ancap.
Se construyó Punta del Tigre para salir del precipicio en que nos dejaron y se está culminando la ampliación. Se planificó la instalación de motores para el corto plazo, atendiendo el crecimiento energético que es del 7% anual. Se realizaron los contratos con privados para incorporar la modernidad de lo eólico y de la biomasa. La planta de regasificación, también inefablemente criticada desde la columna de El País de los Domingos, responde a una estrategia de integración que se consolida y que pretende aprovechar los caños sin gas que nos dejaron. También la interconexión con Brasil, como parte de esa política energética seria y responsable que el gobierno lleva adelante.
¿La energía nuclear? ¿Por qué no?, pero sin disparatarios. Y menos aún cayendo en el ataque personal que es el peor de los argumentos. Lo del título: estamos hartos de lobby nuclear.
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