El último pecado del Vaticano

Muy afecto a condenar pecados ajenos, el Vaticano no puede disimular los suyos. Y el último y por cierto difícil de encontrar explicación es el de la negativa a la aprobación del plácet, para que el ex ministro de Justicia de Argentina Alberto Iribarne pueda representar a su país ante la Santa Sede. En la negativa hay mucho de política y poco de religioso. Iribarne, pese a sus sólidas credenciales, es divorciado. Pero en Argentina, nadie cree que sólo ese pueda ser el motivo del rechazo. Ante el Vaticano, hay varios representantes de otros países que ostentan esa condición. Por lo cual, por otro lado hay que buscar ese rechazo, si bien la Santa Sede está amparada por la Convención de Viena de 1961 que estableció que la concesión del plácet constituye un acto discrecional del Estado receptor de la solicitud.

 

Si las razones esgrimidas son insuficientes para el gobierno argentino, hay que buscarle la explicación al caso por otro lado. En parte, por los choques no lejanos entre el ex presidente Kirchner y el cardenal Jorge Bergoglio, en tren de suavizarse ahora tras la asunción de Cristina Fernández. También en la condena de la Justicia al colaborador de la dictadura argentina el obispo Von Wernik, acusado de presenciar incluso sesiones de tortura en la tristemente tan célebre como asesina ESMA.

 

Los encontronazos del ex obispo castrense Antonio Baseotto y el ex ministro de Salud Ginés Gonzáles García por el tema del aborto llevaron a una puja que cobró visos de notoriedad internacional, más aún proviniendo de un país como Argentina, con monjas y curas asesinados durante el proceso militar del que recién pudo salirse al reinstalarse la democracia en 1983, tras el triunfo del radicalismo y Raúl Alfonsín.

 

Una de las voces que más se ha hecho oír en todo este caso es la del diputado Carlos Kunkel, quien afirmó a viva voz que el Vaticano no puede «condicionar al gobierno argentino» sobre quiénes pueden o no representar al país. Y fue más lejos aún al afirmar que «hay sectores de la jerarquía eclesiástica de Argentina que quieren inmiscuirse en temas políticos en tanto encubren a asesinos de la dictadura».

 

Otro representante cuyo nombre no recordamos ahora, dijo irónicamente: «hace pocos días el Papa Benedicto XVI recibió al presidente de Francia Nicolás Sarkozy, dos veces divorciado y ahora tras tres meses de romance, casado con la cantante y ex modelo italiana Carla Bruni. Curiosamente, agregó el legislador, el Santo Padre lo honró con el cargo canónico honorario de la Catedral de San Juan de Letran, sede del obispado de Roma cuya autoridad es el Papa».

 

Aunque en el pasado le fueron rechazados a distintos gobiernos embajadores divorciados, caso de Felipe González y Vargas Lleras de España y Colombia respectivamente, hoy día hay por lo menos tres representantes diplomáticos divorciados acreditados ante la Santa Sede, caso de los de Cuba, México y Suiza.

 

Por todo ello, si y a las relaciones entre la Iglesia y el gobierno argentino estaban tensas, y si bien la flamante presidenta Cristina Fernández empezaba a ponerle paños tibios a la situación, este rechazo al ex ministro de Justicia Alberto Iribarne vuelve las cosas a fojas cero.

 

Aunque católico en mayoría, el pueblo argentino esta vez se ha puesto de lado del gobierno. Es más. Sigue reclamando el esclarecimiento total de las muertes de los muy queridos curas Angeleri y Mugica, de la orden de los Palotinos, lo mismo que el de las monjas francesas de los que se acusa al confeso torturador Alfredo Astiz, reclamado también desde Francia para ser juzgado.

 

En un plano inferior aunque también motivo de reiterada condena por parte del pueblo argentino, se cuentan hechos bochornosos protagonizados por curas violadores de niños, caso del padre Grassi y otros que a la par de su actividad pastoril, llevaron en forma oculta y a la larga fueron descubiertos, una vida donde el bochorno y la sexualidad estuvieron sobre el tapete.

 

Lo de Iribarne ha sido el más reciente «pecado» del Vaticano. Pero hay muchos más y peores, a los que los últimos máximos prelados de la grey católica no han querido (o no han podido) dar respuesta.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje