En torno a la huelga universitaria

Juventud sin rebeldía es servilismo precoz

León Lev

Toda juventud es inquieta. El impulso hacia lo mejor sólo puede esperarse de ella: jamás de los enmohecidos y de los seniles. Y sólo es juventud la sana e iluminada, la que mira de frente y no a la espalda, nunca los decrépitos de pocos años, prematuramente domesticados por las supersticiones del pasado, lo que en ellos parece tibieza otoñal, ilusión de aurora que es ya un apagamiento de crepúsculo. Sólo hay juventud en los que trabajan con entusiasmo para el porvenir, por eso en los caracteres excelentes puede persistir sobre el apeñuscarse de los años.

Nada cabe esperar de los hombres que entran a la vida sin afiebrarse por algún ideal, a los que nunca fueron jóvenes, paréceles descarriado todo ensueño. Y no se nace joven: hay que adquirir la juventud. Y sin un ideal no se adquiere».

Con estas palabras se refería José Ingenieros, a principios de siglo, a las nuevas generaciones, gestoras del Movimiento Reformista de Córdoba.

En cada nuevo ciclo reaparece la impronta juvenil, pidiendo cancha para marcar su presencia y hacerse un espacio en la vida.

Ninguna generación repite a la anterior. Tiene su propia identidad.

Por eso cuando los jóvenes universitarios iniciaron su lucha por un Presupuesto Digno para la Universidad, no lo hacían egoístamente u obedeciendo consignas partidarias.

Lo hacían por nobleza y solidaridad generacional, con altruismo y preocupación por los destinos de la nación.

Frente a ello, han recibido la solidaridad y la comprensión de la mayoría de los universitarios y el ataque y el menoscabo de pequeños grupos y de ciertas autoridades ministeriales, que han actuado con chiquitismo intelectual.

La movilización ha tenido la solidez de la racionalidad de sus objetivos y la alegría y la frescura de sus métodos.

El Plan Estratégico de Desarrollo de la Universidad, elaborado dentro de la democracia universitaria, con la participación de los tres órdenes del cogobierno, docentes, estudiantes y egresados, y de los funcionarios no-docentes, parte activa de la institución de enseñanza superior.

La meta es adecuar a la Universidad de la República a los desafíos del presente y del futuro, para responder a la demanda creciente por enseñanza superior, por impulsar la creación científica, tecnológica y artística, con un nivel de excelencia y promover la utilidad social del conocimiento contribuyendo a la solución de los problemas que aquejan la calidad de vida de la población. También modernizar la gestión interna y mejorar la atención de la salud.

Se fueron cumpliendo las etapas y argumentando el incremento del presupuesto universitario no meramente en los deseos, sino en los propios cálculos del gobierno, del incremento de recaudación fiscal para el período 2001-2004.

Primero el ataque se concentró en la figura del rector. Como su altura moral y científica venció a la indigencia de sus detractores, ahora el eje de la crítica se dirige a la FEUU.

Aquí vale transcribir algunos párrafos de un reportaje al rector, en respuesta a una pregunta si compartía la medida de la huelga estudiantil:

«…Ellos comparten lo vital que esto es para su futuro, pero además, como muchos están a punto de egresar, lo comparten de una manera muy noble y generosa para las generaciones que vienen atrás. Hay un contenido generoso, noble y de preocupación que va más allá del propio destino individual».

«Además asumen un destino colectivo como protagonistas, defienden algo que está en la plataforma de todos los partidos políticos y lo ponen en términos más elocuentes de lo que puede ser un comunicado de prensa.

Esto hace particularmente impactante, atendible y necesario prestarle atención al mensaje que los jóvenes nos están dando».

Palabras sabias y respetuosas de quien sabe que la docencia y el arte de gobernar una institución universitaria, requiere el respeto por todos los actores y en especial el aprecio por los valores que animan sus acciones.

Si algo caracteriza a esta generación es su espontaneidad y firmeza. Con visión política pero no partidaria. Por eso en las manifestaciones participaron figuras de los cuatro partidos políticos.

Si algo impactó en el último período fue la campaña contra la huelga con el argumento que más se gana con la negociación que con la huelga.

Es más, se advertía que en el Mensaje Complementario ya estaban las soluciones y que era inútil la movilización.

Los hechos, los tozudos hechos, demostraron que las promesas no se cumplieron y si no se hubiera mantenido firme la acción universitaria, el fracaso y la frustración hoy serían el signo de la Universidad.

Semanas decisivas esperan el tratamiento en Comisión y luego en el Plenario de la Cámara de Senadores.

Si no se quiere hacer perder el año de estudio a los estudiantes, es de elemental sentido común, votar los fondos complementarios para 2001 y facultar al crecimiento presupuestal de acuerdo al crecimiento del Producto Bruto Interno.

Síntomas alentadores para lograr mayoría parlamentaria han aparecido.

Pero no seamos ingenuos, sólo en el momento de votar se verán las reales intenciones.

Por eso saludo a la muchachada que se moviliza buscando ganar, siempre, a la opinión pública, sin perder el equilibrio frente a agravios y detracciones.

El objetivo son los recursos para que la Universidad pueda cumplir sus fines.

Con sus nobles postulados, al margen del egoísmo, son la levadura moral de la sociedad.

Con sana rebeldía contra la rutina, la hipocresía y el servilismo.

Dirigente de Alianza Progresista (EP)

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje