Es distinto
El Frente Amplio es la primera fuerza política del país, según el último resultado electoral de 2004 y las recientes encuestas. El presidente de la República, doctor Tabaré Vázquez, acaba de anunciar que no va a aceptar, es la segunda vez que lo dice, ser reelecto como candidato a un nuevo período de gobierno.
Su renuncia a la presidencia de la República, a partir de 2010, tiene un profundo contenido que abarca a toda la sociedad, pero particularmente a la izquierda.
Vázquez acaba de mostrar que es uno de los dirigentes políticos del país, quizás el más importante, que jerarquiza los intereses generales, por encima de las ambiciones personales. Es distinto, ajeno a una forma de hacer política donde nunca se distingue la pequeñez humana y los intereses generales.
Llegó a la política sin ser político, pero se va de la política con una mirada larga que en lo sustancial es política a lo grande.»Yo no puedo, ni debo sumir al país en una discusión que lo partiría al medio y podría generar inestabilidades. Aún hay inestabilidades con las que este gobierno ha luchado y las estamos venciendo, pero yo no puedo incorporar una nueva. Sería una actitud más que irreflexiva que afectaría esos progresos», dijo el Presidente.
En esas pocas palabras, suficientemente necesarias, Vázquez se paró ante la historia, en el acierto o en el error, como una personalidad política de primera magnitud a nivel nacional.
Los militares procesados y los líderes de los partidos opositores seguramente ayer descorcharon sus botellas de champagne, porque tenían un susto bárbaro ante la posibilidad de la reelección de un presidente exitoso, de un país exitoso que es obra de la izquierda y de la mayoría de los uruguayos.
Tabaré Vázquez, con sus declaraciones, le pasó la pelota a las nuevas generaciones de la izquierda a quienes les llegó la hora de timonear el proceso del cambio que llegó a nuestro país con la presidencia del actual primer mandatario.
En este sentido, el Presidente no reeleccionista fue categórico cuando afirmó: «Yo creo que ha llegado el momento de darle paso a las nuevas generaciones», señalando anteriormente que «todo en la vida llega al final».
Con este mensaje, le dijo a los queridos viejos dirigentes del Frente Amplio que llegó el momento de dar un paso al costado, para así permitir la renovación generacional, política, cultural e ideológica.
A la izquierda se le terminó el tiempo de las especulaciones, de las chicanas en la interna, del perfilismo, para no ser sus dirigentes los mariscales de la derrota.
De aquí en más comienza un nuevo tiempo para el Frente Amplio, donde no sólo importarán los programas que son imprescindibles , sino también las mujeres y hombres de la izquierda, sean de las bases o de la dirigencia.
Desde ayer, el mayor capital político que tiene la izquierda es el firme compromiso de Tabaré Vázquez con la democracia, con la gente más humilde, con el país en su conjunto, pero también la larga acumulación de fuerzas del Uruguay del cambio que se ha expresado en este gobierno y que seguramente se expresará en el próximo.
Como dijo Vázquez en su renuncia al cariño que le profesaban sus amigos y la gente, el Frente Amplio es la fuerza política «más apta intelectual y éticamente para instrumentar los cambios» y que no necesita de «Mesías que le solucione los problemas, porque lo más importante es su proyecto político».
Ante esta situación, los uruguayos estamos ante la cruz de los caminos: o el Frente Amplio sigue en el gobierno o todo será como antes. Peor, por cierto.
Compartí tu opinión con toda la comunidad