Evo: el Presidente de la dignidad

Evo Morales le habló a Bolivia, a su pueblo, pero también a toda la humanidad progresista. Fue cuando presentó este martes el informe de su segundo año de gestión ante el Congreso Nacional, en el que llamó a cancelar «la larga historia de saqueo económico y de engaño político» que ha vivido su país.

«Como gobierno siempre hemos creído que la única forma para lograr la reconciliación nacional es cerrar las ‘venas abiertas de América Latina’, estas profundas heridas que nos ha dejado el poder colonial. Esto se hace con la justicia, con la igualdad y la tolerancia», dijo.

Con un discurso democratizador y dignificante del ser humano, puso énfasis en que «no es posible que en democracia un grupo de familias privilegiadas, pequeños grupos económicos, o algunos sectores sociales que se sienten intocables, actúen con tanta violencia y muestren tanta intolerancia hacia la presencia de indígenas en el gobierno».

Frente al Congreso Nacional, reiteró que «pese a toda la resistencia de las fuerzas conservadoras que siguen pensando en volver al pasado, pese a la difamación, a la calumnia que inventan, pese a la política de la mentira y la doble moral con la que nos juzgan, estamos construyendo el camino para vivir con dignidad y con el orgullo de ser bolivianos».

A la vez estimó que su gobierno inició «una larga jornada de cambios» para devolver al país la esperanza de un futuro que había sido hipotecado al interés extranjero. «En estos dos años, hemos iniciado el ciclo de la descolonización, como mandato del pueblo boliviano. El rostro más cruel de la larga noche colonial es el racismo y la intolerancia», dijo.

El primer presidente indígena en la historia de Bolivia recordó que los diez puntos que planteaba durante su campaña electoral son ahora «misión cumplida», al haber logrado el 80% de los objetivos.

En su reseña, Morales mencionó el éxito de la Asamblea Constituyente, la nacionalización de los recursos naturales y la aprobación de la Ley de Autonomías en los departamentos donde se ganó el referendo. También remarcó el «gran desarrollo productivo» alcanzado en el breve lapso de dos años, pero a la vez confesó que el cumplimiento completo del programa requerirá de «una tarea permanente para cambiar la matriz productiva de nuestro país».

Entre otras cosas, el mandatario hizo referencia también a la lucha contra la corrupción y la impunidad, la ley de tierras y territorios productivos, señalando que «se ha aprobado una nueva ley para una revolución agraria, en proceso de aplicación».

Sobre el cumplimiento de las políticas educativas, Morales enfatizó que 107 municipios son considerados ahora libres de analfabetismo, «acercándonos al 50 por ciento de las alcaldías».

Evo Morales acaba de presentarse como un dirigente político fiel a sus principios y al pueblo de Bolivia, pero también maduro y sereno, que sabe que su tarea es histórica y que requiere de multitudes dispuestas a seguir desarrollando la revolución pacífica que se está llevando adelante con su liderazgo, a pesar de la oposición de una oligarquía racista.

Por eso Bolivia necesita hoy, más que nunca, de la solidaridad permanente de gobiernos, partidos y pueblos dispuestos a que en el corazón de América del Sur se consolide la democracia y la libertad, para que la justicia social se abra paso.

En este sentido, el Mercosur tiene mucho por hacer, cuando se trata de darle una gran mano a este Presidente que junto a su pueblo valiente está recobrando su dignidad. Larga vida a la nueva democracia boliviana.

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje