Balance de fin de año (parte I)
Tal como sucediera en los dos años anteriores, el recién finalizado 2007 también fue un año histórico para el país, de singular relevancia por las reformas y proyectos puestos en marcha. Posiblemente, cuando los historiadores –cuando varias décadas hayan pasado– señalarán que este año fue el del inicio de las grandes reformas del gobierno del Frente Amplio: fundamentalmente la del sistema tributario, y la del sistema nacional de salud.
Lo positivo.
1- La reforma tributaria: el 1° de julio, finalmente, entró en vigencia la reforma tributaria impulsada por este gobierno, cumpliendo –de paso– una de las propuestas el programa de gobierno del FA. Se derogó el IRP, que pagaban los trabajadores con ingresos desde 3.500 pesos en adelante. Mientras, que por el nuevo impuesto comienzan a tributar recién aquellas personas que perciben ingresos en el entorno de 8.500 pesos mensuales. En cuanto a su impacto, según datos brindados por el BPS en Montevideo, solamente un 38% de los trabajadores tributaría más, mientras que el 62% restante pagaría menos o igual en relación al IRP. Mientras que en el Interior, menos de un 20% del total de los trabajadores pagarán más con el IRPF, y se concentrará sobre todo en los departamentos más ricos y desarrollados. Lógicamente, a medida que vaya pasando el tiempo y se tengan más datos, se podrá tener una mejor comprensión de sus impactos y beneficios. Y también, tal y como ha sido prometido y asegurado muchas veces; se le irán realizando sucesivas modificaciones, ya sea aumentando las posibilidades de realizar deducciones, o aumentando el monto mínimo no imponible, y disminuyendo otros impuestos. Pero lo que es claro, es que en este aspecto, venimos cumpliendo aquella promesa que asumimos en la campaña política sobre que íbamos a reformar el sistema tributario regresivo que teníamos, creando el impuesto a la renta de las personas físicas y disminuyendo progresivamente los impuestos indirectos al consumo, para que se cumpla aquello de que «pague más quien gana más».
2- El Sistema Nacional de Salud: que se ha ido haciendo por etapas, en 3 grandes leyes como son la descentralización de ASSE, la de creación del Fonasa (básicamente, lo que antes era Disse), y la del Sistema Nacional Integrado de Salud. A partir del 1° de enero de 2008, casi 1,5 millones de compatriotas pasarán a estar cubiertas por el Fonasa; o sea, 3 veces más que los que estaban cubiertos por Disse. Que incluye a cerca de 500 mil menores de 18 años, y una tanda de jubilados patronales con ingresos inferiores a 4.200 pesos. A esto, se sumará que se equilibrarán los aportes que desde el Estado se hacen al sistema público y privado: hasta la reforma al sistema público se le asignaban 280 pesos por persona, mientras que al sistema privado se le pagaban entre 800 y 1.000 pesos por persona. De hecho, Uruguay es uno de los pocos países del mundo en que el gasto privado en salud supera al público, y solamente en Camboya era más desigual. Asimismo, están contemplados en la reforma cambios en lo relativo al aspecto asistencial. Se incorporará, de este modo, la atención a la salud bucal, mental y ocular entre las prestaciones sanitarias; y se busca priorizar el primer nivel de atención, el preventivo y de promoción de la salud, especialmente los relacionados a los sectores más vulnerables: niños y ancianos, así como el materno-infantil. Por último, no quería dejar de mencionar que en la reforma están contempladas la participación social y obrera. La Junasa estará integrada por el Estado, las instituciones y los usuarios. Pero además, las instituciones privadas que integren el sistema deberán tener órganos consultivos con participación de trabajadores y usuarios, mientras que en las instituciones públicas, los Directorios tendrán una integración social.
Compartí tu opinión con toda la comunidad