Crisis yanqui-iraní

La situación de tirantez política bélica se ha ido agravando en el Oriente Medio entre Irán y la USA, por inmediata responsabilidad de estos últimos. La situación se tensó con un incidente producido en el Estrecho de Ormuz, paso obligado del petróleo de la zona, entre tras anchas torpederas ligeras iraníes que según la versión periodística mayoritaria que responde al imperialismo, habrían tenido una actitud provocadora y amenazante contra varios buques de guerra yanquis. Los trascendidos periodísticos mundiales dan para dudar con legítimo escepticismo sabiendo el lugar o perfil para donde «renguean». Digo dudar, porque llama la atención que tres lanchas por rápidas y torpederas que sean se atrevan a provocar amenazantes a una flota de guerra con toda la «barba» de armamento sofisticados que razonablemente deben tener los yanquis. Suena poco menos que suicidas por parte de los «persas». Súmese, que los trascendidos de aprontes y amenazas con gestiones incluidas en el área, previendo situaciones bélicas no son de Irán precisamente sino de yanquis. Bush a escaso año de la culminación de su mandato presidencial, felizmente, en sus delirios intervencionistas belicistas, acaba de culminar todo un periplo en los países árabes presionando contra Irán, siempre en base a la presunción del peligro atómico, sobre el cual Amujaniyad está aburrido de asegurar que Irán sólo lo quiere para el desarrollo industrial y científico.

O sea, no hay pruebas de otra intencionalidad. Me hace acordar, cuando aseguraban que Irak tenía armas de destrucción masiva como justificación de la correlativa destrucción de esa Nación y la ejecución de Saddam Hussein que en su momento de peligros atómicos con armas inexistentes que no tienen y que sí los yanquis y sus socios del Club atómico las poseen e incluso fueron usadas en su momento, Hiroshima y Nagasaki contra seres humanos. Por otra parte, es de señalar la insistencia del propio Bush, pidiendo, rogando y hasta poco menos que exigiendo, mayor producción petrolera para «abaratar» el crudo, a los productores de la zona, para aliviar la profunda crisis económica imperial que sufre. O sea, no es terminando con la sucesión de guerras genocidas y de multimillonarios costos que llevan sin parar y que, obviamente, podría ser y lo es, a una descompresión económica que sin dudas tendrían. Es en cambio, multiplicar la producción petrolera ajena árabe a los efectos de seguir en el mismo trillo belicista y de paso quedarse en la posible con el «oro negro» islámico. Tampoco se les ocurre, dado que la crisis es tan aguda económicamente con un dólar según parece, tambaleante, echar mano al propio petróleo que abunda en EEUU. Hay Estados entero, caso Texas, Arizona, etcétera que descansan sobre un mar de petróleo. Ese petróleo sí, es de ellos sin dudas.

Sin embargo, parece que lo consideran «sagrado». ¡No lo tocan! Lo tienen para reserva futura. Parece mejor «negocio» arrasar con países enteros antes que tocar pacíficamente lo que sí, es propio! Por ley, no puede ser explotado! Su costo seguiría mínimo, sin muertes ni destrucciones y demás desastres propios de cualquier guerra a las que nos tienen acostumbrados en su peculiar lucha «del bien contra el círculo del mal». Irán en cambio está quieto. Los ingleses hace poco tiempo, padres y socios del imperio, violaron las fronteras marítimas iraníes en claras intenciones «espiatorias». Los iraníes los capturaron y se los devolvió a toda las tripulaciones incluidos lanchas y armamentos, sanos y salvos. Mejor expresión pacifista no se les puede pedir. Máxime, cuando es notorio que en situaciones similares entre Estados beligerantes o en preconflicto, hubiese dado lugar a muy drásticas sanciones militares. Pero Bush insiste con las excusas del «miedo» atómico. Justo él, que representa el mayor terror que tiene y hoy sufre la humanidad.

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