Racismo de Israel contra los palestinos
n la situación actual de la resistencia palestina, los israelitas mienten al invocar la ‘violencia’ de los palestinos, como si ella fuera gratuita e irresponsable. Ello es una pruebe más de la perfidia de Israel y el puebo judío al no admitir como válida y moral la resistencia de los palestinos a renunciar a las tierras que les fueron arrebatadas por judíos venidos de otros países, incluso Uruguay.
Como es bien sabido esta tergiversación de la verdad es el resultado de una conspiración internacional que también miente sobre el origen de Israel, de igual modo que miente respecto a las matanzas de palestinos desarmados, hechas ha mejor (o peor) estilo nazi-estadounidense.
Todo ello inscrito en la tradición judía y avalado por la opinión de algunas ‘personalidades’ de esa comunidad. Golda Meir, ex primera ministra de Israel, llegó a decir que …»no existe nada que pueda llamarse palestino…. los palestinos no existen«; valga su afirmación como ejemplo.
Opinión superada por David Hacohen, ex presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento judío, que afirmó respecto a los palestinos: «No son seres humanos, no son hombres, son árabes«. ¡Racista sin duda alguna! ¡Indignante, además!
Repasemos la historia y veremos cómo esta actitud judía actual es la misma que registra el Viejo Testamento en el libro de Josué (III: 9 a 12), donde se da cuenta de los exterminios y genocidios cometidos por los judíos contra cananeos, heteos, jereos, fereceos, guergueseos, jebuseos y amorreos, que culminan con la matanza en Jericó, donde según el Viejo Testamento, libro sagrado de los judíos (y de los cristianos), se dice que allí, «espada en mano mataron a todos los hombres y mujeres, jóvenes y viejos, incluso a los bueyes, ovejas y burros…» (sic). Hay más ejemplos en el libro ‘sagrado'; no es la única infamia.
Es absurdo aducir que aquellos fueron tiempos pasados y que hoy la situación es distinta. La actitud judía es la misma. Desde sus orígenes todo es espurio para llegar al actual estado de Israel, cuyo nacimiento recordaremos de inmediato.
Sin que ello fuera de su competencia, la Asamblea General de las NU, el 29 de noviembre de 1947, bajo la presión de EEUU, Inglaterra y el lobby judío, adopta la Resolución 181 que divide Palestina en dos estados, uno judío, otro árabe, lo cual era y es violatorio de la carta de la ONU.
Con tal decisión se pasa por alto olímpicamente el principio de autodeterminación ya que por un lado se sabía que el 86% del territorio adjudicado al estado judío, en ese momento estaba habitado o en posesión de árabes palestinos, y por otra parte los judíos eran minoritarios (apenas el 13%).
Las consecuencias de tan nefasta decisión se siguen prolongando hasta hoy y dan lugar a la justificada resistencia palestina, como es público y notorio y se ha recordado aquí.
Esta era la primera etapa del despojo perpetrado en detrimento de los palestinos; la segunda empieza en el 67, cuando Israel se apodera de Cisjordania, Jerusalén oriental y la franja de Gaza, situación que irá cambiando parcialmente, es cierto, aunque siga perdurando la intromisión, represión y violencia judías en todos esos lugares.
La etapa actual del despojo es la política de asentamientos y colonias judías que atomiza el territorio en perjuicio de los palestinos, bajo la amenaza militar de Israel.
Para tales jugadas, apoyado por la comunidad judía estadounidense y la propia Casa Blanca, Israel recibe de los EEUU tres mil millones de dólares por año para armamentos y otros rubros. En tales condiciones, el ejército represivo judío se transforma en el más poderoso de la región con el apoyo constante de los sectores antedichos que siguen proveyéndolo de las armas de represión más modernas y feroces, con las cuales se ataca a los patriotas palestinos que, en su indefensión sólo cuentan básicamente con piedras y heroísmo.
Y tienen además en contra suyo la actitud claudicante de Arafat, que sin reconocer los sentimientos y la voluntad de ese pueblo, se entrega fascinado ante las manipulaciones del delincuente Clinton. Alcanza con verle el rostro por TV.
Toda una tragedia para el pueblo palestino, mientras los israelitas siguen haciéndose pasar por víctimas aunque sean los victimarios.
Sin duda habría mucho más para decir, coincidiendo con quienes sostienen que «xenofobia y extremismo amenazan la convivencia humana«, como ocurre en Israel.
* Escritor
Compartí tu opinión con toda la comunidad