El marxismo. El capital y la ganancia.

El capital es el valor que se aumenta con la plusvalía. Desde el punto de vista del proceso de producción, la composición del capital tiene dos partes: el ‘constante’ es el transformado en máquinas, edificios, materias primas, etc., que en la producción de mercancías mantiene su valor. Y el ‘variable’, es el empleado por el capitalista para adquirir la fuerza de trabajo, equivalente de los salarios que adelanta antes de vender y obtener el valor de las mercancías producidas por los obreros. Este capital variable crece con la plusvalía.

En efecto, el obrero agrega un valor nuevo al objeto del trabajo por la adición de nuevas dosis de trabajo (caso del hilandero que transforma el algodón). Pero además, en el producto se halla el valor de los medios de producción consumidos: el del algodón (valor creado por el plantador) transformado en hilo, y el de las máquinas, herramientas, edificios, etc., valores creados por sus constructores; si una máquina se inutiliza al crear un millón de mercancías, su valor ingresa en cada una de las mercancías en una millonésima parte. Por ejemplo, si el constante equivale a 70, el variable a 30 y la plusvalía a 5, la tasa de plusvalía es 5/30 y la tasa de ganancia es 5/70+30. Ese desarrollo de la composición orgánica del capital acelera la acumulación de capital. Pero el virus causante de la enfermedad del sistema es que tiende a crecer más de prisa el capital requerido que la plusvalía, pues la competencia exige a los capitalistas una permanente inversión en ciencia, tecnología, etc., por lo que hay una tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Tendencia que es resultado también del crecimiento de los sectores improductivos ­la inversión especulativa por ejemplo­, que al no generar plusvalía reducen la tasa de ganancia. Precisamente, para neutralizar esa caída, el neoliberalismo ha ideado una ofensiva tendiente a forzar el descenso del precio de las materias primas y de la fuerza de trabajo, desplazar capitales hacia áreas más redituables, tales como la prostitución, drogas o industria bélica, etc. La competencia entre capitalistas, en tanto que el móvil es la ganancia, es la rueda que moviliza al sistema. Si hay sobrante de producción y una parte de ella no se vende, descienden los precios, si hay escasez, suben. La competencia determina la oscilación de los precios, a más largo plazo de los valores, de la productividad, de la vida económica toda. Y hay competencia, porque existe la noción de que el mercado no tiene un límite exacto, y porque en materia de inversiones y de producción hay múltiples centros de decisión. A la sociedad capitalista la domina la anarquía: produce para consumidores desconocidos, en cantidades desconocidas y con precios de venta y ganancia desconocidos. No hay planificación, con algunas excepciones.

Importa señalar que hay tipos diferentes de capitalistas. Los industriales consiguen plusvalía, sustraen el trabajo excedente. Pero una vez producida la plusvalía tienen que repartirla con otros capitalistas. Los comerciantes transforman el capital-mercancía en capital-dinero; le permiten a los industriales que le venden sus mercancías y no directamente al consumidor, que puedan continuar produciendo sin necesidad de esperar a vender sus mercaderías para reinvertir. El beneficio comercial lo obtiene porque sube el precio de la mercancía comprada al industrial; es una parte de la plusvalía cedida por el industrial. Los banqueros concentran el capital-dinero y prestan los capitales disponibles. El interés percibido es también parte de la plusvalía. Por otra parte, el propietario de tierras recibe bajo forma de renta su parte de la masa total de plusvalía. La renta es la parte del alquiler percibido por el uso de la tierra para producir.

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