Propuesta de una economía ramera
En el ejemplar de LA REPUBLICA del 23/12/07, en la página 14 y en la sección Economía, me encuentro con un artículo titulado «El pragmático Vietnam con EEUU», sin firma, que me ha motivado, por su contenido, a las opiniones que siguen.
Ya desde el «copete» se vislumbra el objetivo de la nota. Reza el mismo: «La delgada línea. Entre la defensa de los principios y el desarrollo». O sea que, desde el pique, plantea la opción imprescindible entre dos caminos. Mantener los principios, aún a costa de un deterioro de la posibilidad económica, o abdicar de ellos en la búsqueda del florecimiento material. La cercanía del viaje, no demasiado entendible, del Presidente uruguayo a ese recóndito país, y sobre todo, la conclusión, que parece haber justificado ese extraño destino presidencial, nos llevan como de la mano, a la frase sintética como pocas, del presidente Vázquez. «Si Vietnam, que sufrió la invasión de EEUU, y los daños ocasionados por esta, tiene un TLC con ese país, nosotros…». Ahora, nos enteramos por la nota que comentamos de otros pormenores. Está de por medio, otra frase especialmente polémica deslizada por Vázquez, cuando en medio de la apología a su decidido acercamiento con el imperio yanki, nos decía, muy naturalmente, que «el comercio no tiene ideología (1)». Y ello conlleva la clara posición inmoralmente capitalista, valga la redundancia, de que » la cosa es vender, sin mirar a quién». La nota, curiosamente (¿?) recoge, luego del título, ambas ideas concatenadas:
«Las repercusiones de la última gira presidencial al emblemático país (Vietnam) continúan motivando la reflexión respecto a la relación entre ideología y desarrollo comercial, y de cómo posicionarnos en un mundo dinámico y radicalmente distinto al de la guerra fría».
Allí se le empiezan a ver «las patas a la sota», porque comienza a quedar meridianamente claro que, el mundo actual, unipolar, no admite la adscripción a aquellos principios «demodé», arcaicos, obsoletos y faltos de la mínima dinámica, que caracterizaron a la época de la guerra fría. Y que hay que cambiarlos.
El «cambio» y la «modernidad» implican esa cruda opción, que significa el abandono de los principios en aras del crecimiento económico.
Y luego se reseña el lugar, y sobre todo, quien expusiera, con ropaje técnico, esta peregrina teoría, que termina avalando lo expresado por el doctor Vázquez, resumido ub supra. Se trata del economista Martín Rama, que ostenta, además de su carácter de «conocido economista uruguayo», el carácter de «actual jefe de la misión del Banco Mundial en Vietnam», como punto más alto de sus credenciales en la materia.
¿Ahora se empieza a entender?
En próxima nota continuaremos el análisis de estos conceptos económicos.
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