Desde Paysandu: volver al río

Paysandú supo ser el último puerto de ultramar del Río Uruguay y en 1880 registró exportaciones que eran cerca de la mitad del total del país.

Hoy, la agroindustria local exporta por más de U$S 200 millones, y Ancap a su vez exporta cemento Pórtland.

Sin embargo, nada sale por vía fluvial. Sólo los muelles reciben barcazas cargadas con azúcar crudo para Azucarlito, por lo cual tenemos estructuras que gozan de buena salud, totalmente ociosas.

Más cercana y conocida es la historia del siglo XX, donde hacia 1950, Paysandú se convierte en un moderno polo de desarrollo agroindustrial, en lo que el ingeniero agrónomo Esteban Campal llamó el Pay-milagro.

Nuevamente el puerto y la estación del ferrocarril fueron dos actores privilegiados de ese desarrollo.

Políticas hoy superadas llevaron a otras modalidades de transporte, que no se deben considerar excluyentes, sino complementarias entre sí.

Es así que la vía navegable y el puerto quedaron sin inversiones y en un total estado de abandono. Con el advenimiento del nuevo gobierno, se dieron las primeras señales de un proceso de cambio.

Se comenzaron pequeñas obras de cirugía en el predio portuario, en la construcción de su cerco perimetral y nueva iluminación, en el acondicionamiento de un espacio conmemorativo del 30 aniversario del Puente Paysandú-Colón, en la recuperación de un edificio de la Exposición agroindustrial del 47 destinándolo a sala de reuniones, en la puesta a punto de una de las grúas belgas del año 30, etc., etc.

El puerto se traspasó a la ANP, la cual ha iniciado el estudio de un Plan Maestro para Paysandú y Salto, como parte de un sistema portuario nacional en construccion. Conjuntamente con la Intendencia de Paysandú, se estudian las conexiones viales y su relación con la ciudad. Se anuncia el refuerzo de la estructura de los muelles para recibir contenedores y la adquisición de grúas adecuadas para esta nueva operativa.

Pero lo que es trascendental es que el anuncio que hicieron desde el principio de esta administración los ministros Gargano y Rossi se concretó el día 13, con la firma del convenio por el cual a partir de enero se realizará el dragado del Paso Almirón, que impide llegar con buques de mediano calado al puerto local.

Una reivindicación largamente reclamada por la población sanducera (y al frente de la cual se puso el intendente Julio Pintos), ya que hace 14 años se dejó de dragar el río, y hoy aunque cuesta creerlo, en ese lugar sólo se cuenta con 80 cm de agua.

Obra en el Canal Principal, que de acuerdo con el Estatuto del Río Uruguay debe ser adjudicada a las partes por la CARU, trámite ya realizado y para el cual contamos con el acuerdo de la Delegación Argentina. En un editorial de hace unos meses del diario local El Telégrafo, refiriéndose a la labor del ministro de Transporte y Obras Públicas y a la ANP, decía:

«… en pocos meses, a través de esos pasos, ya han hecho mucho más que sus despreocupados antecesores en décadas.

Sin voluntarismos, sino simplemente actuando ante la constatación de que los argumentos sostenidos durante años no eran un invento de los sanduceros, sino una necesidad de la región que debe ser atendida, de una vez por todas».

Este justo reconocimiento que es una constatación de la realidad es indicativo de que estamos ganando una batalla significativa desde el litoral.

Navegación y obras, preservación ambiental, turismo y recreación son los pilares de un programa de trabajo que debemos impulsar y que nos comprometa a todos los litoraleños, para revertir lo que durante años ignoramos, con el espíritu de VOLVER AL RIO.

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