Perlas en el Presupuesto

Renuncia de soberanía

Desde hace bastante tiempo, los gobiernos nos sorprenden, cada vez que incluyen en las leyes presupuestales disposiciones que poco tienen que ver con los gastos y las recaudaciones del Estado.

En el que se está discutiendo actualmente en el Senado, me ha llamado la atención un modesto artículo 166 que determina la derogación de una vieja ley del año 1862, lisa y llanamente. ¿Quiere saber qué establece esa ley? Se lo leo:

Por su artículo primero se establece que «La navegación de los ríos interiores de la República en que tenga el dominio de ambas márgenes, no está comprendida en la concesión hecha por la ley de 25 de junio de 1854 a los buques y comercio de todas las naciones».

Y el artículo segundo, agrega: «Esa navegación sólo se podrá conceder a las naciones que por tratados especiales estipulen con la República una concesión igual y recíproca, o que tengan establecida de hecho esa reciprocidad de navegación en los ríos interiores».

Como usted puede apreciar, se trata nada más que una reserva de soberanía para aquellos espejos de agua interiores de nuestro territorio, dejando abierta la posibilidad de permitir la navegación a barcos de otras banderas, a condición de reciprocidad.

Le hago dos aclaraciones complementarias:

1.- Existe esa reciprocidad con la República Argentina, facilitando de esa manera la navegación de nuestros ríos para aquellos turistas que viajen en su propia embarcación, para pasear o pescar.

2.- Esta ley es idéntica o similar a la que existe en todos los países del Mundo que tienen lagos, lagunas, o cursos de agua interiores en sus territorios.

Entonces, pues, cabe preguntar: ¿qué finalidad se persigue con su derogación?

Por más que requirieron explicaciones al señor ministro de Transporte y Obras Públicas los diputados del EP-FA –tanto en la Comisión de Presupuestos integrada con Hacienda, como en la de Transporte y Obras Públicas– no obtuvieron ninguna respuesta concreta, o más o menos fundamentada, que justificase o aconsejase hacer renuncia de soberanía en una ley de presupuesto. ¿Qué cangrejo estará debajo de esa piedra?

Nuestro sistema político está poblado de partidos que se proclaman celosos defensores de la soberanía y la nacionalidad. Por eso es que no creo que una norma como esta, que renuncia a una parte de la soberanía a cambio de nada conveniente para los intereses nacionales, pueda prosperar.

* Militante del FA

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