El que no firma es un avestruz

Mientras no sea derogada la ley de impunidad, y no se haya devuelto plenamente a nuestros tribunales de Justicia el absoluto ejercicio de su cometido, el Estado uruguayo, su ciudadanía, su pueblo, no podrán vivir en democracia y disfrutar plenamente de las bondades que nos otorga un Estado de Derecho.

La derogación de la ley de impunidad pondrá al pueblo uruguayo en su carácter irreversible de juez absoluto para sellar los temas del pasado, impartiendo la justicia a través de su sistema jurídico ante la pasividad de nuestro sistema político, que tiene todos los elementos para saldar esta cuenta de justicia con el pasado.

No está escrito, pero alguna vez habría que hacerlo… que los tratados y pactos internacionales no nos mandatan ni están por encima de nuestra Constitución y nuestras leyes, sino que están destinados a reafirmar explícitamente aquellos criterios que por su dimensión humana tienden a crear un puente de solidaridad y justicia, actuando como memoria viva del pensamiento de los pueblos con respecto a los derechos humanos, en contra de la pobreza, la tortura y la humillación, en toda su extensión.

 

Están escritos y están firmados por nuestros gobiernos de turno, en su época y con todo el respaldo del espectro político del país, todos los pactos y tratados internacionales a partir de la carta de las Naciones Unidas, del pacto de San José de Costa Rica, y más aún, la última manifestación asentada en nuestro país por la ley No. 18.026, en clara referencia al estatuto de Roma, que refiere a crímenes de genocidio, de lesa humanidad y de guerra.

 

Nuestra carta magna, tal vez una adelantada en esa materia, regulariza, armoniza, y se expide en su articulado, ampliamente, sobre todos los aspectos de la dignidad humana que puedan ser avasallados por la maldad, ruindad e instinto asesino de sus violadores, como en el caso que se trata.

 

Esta, nuestra Constitución, reúne en sí misma todos los juicios, experiencias y derechos que nos ponen en situación de entrar en ella sabiendo que encontraremos los elementos como para hablar sobre este tema de la impunidad, que tenemos que superar, y a ella vamos.

 

Dice la Constitución

Capítulo 3­Artículo 331­Incisos A, B, C, D, y E.

 

La presente Constitución podrá ser reformada, total o parcialmente, conforme a los siguientes procedimientos.

A) Por iniciativa del 10%de los ciudadanos inscriptos en el registro Cívico Nacional presentando un proyecto articulado que se elevará al Presidente de la Asamblea General, debiendo ser sometido a la decisión popular en la elección inmediata. La Asamblea General, en reunión de ambas Cámaras, podrá formular proyectos sustitutivos que someterá a la decisión plebiscitaria, juntamente con la iniciativa popular.

 

B) Por proyectos de reforma que reúnan dos quintos del total de componentes de la Asamblea General, presentados al Presidente de la misma, los que serán sometidos a plebiscito en la primera elección que se realice. Para que el plebiscito sea afirmativo en los casos de los incisos A y B, se requerirá que vote por Sí, la mayoría absoluta de los ciudadanos que concurran a los comicios, la que debe representar, por lo menos, el treinta y cinco por ciento del total de inscriptos en el Registro Cívico.

 

C) Los Senadores, los Representantes y el Poder Ejecutivo podrán presentar proyectos de reforma, que deberán se aprobados por la mayoría absoluta del total de los componentes de la Asamblea General.(NOTA: este sistema de reforma constitucional trae consigo el llamado a una asamblea constituyente elegida por la ciudadanía, y los párrafos siguientes hacen referencia a ella. Nosotros, dada su extensión, no profundizaremos en elllo, pero sí manifestamos que a esta forma de cambio se le pueden agregar varios textos o ponencias ampliatorias por parte de los representantes o constituyentes).

 

D) La Constitución podrá ser reformada, también, por leyes constitucionales que requerirán para su sanción los dos tercios del total de componentes de cada una de las Cámaras dentro de una misma legislatura. Las leyes constitucionales no podrán ser vetadas por el Poder Ejecutivo y entrarán en vigencia después que el electorado convocado especialmente en la fecha que la misma ley determine, exprese su conformidad por mayoría absoluta de los votos emitidos, y serán promulgadas por el Presidente de la Asamblea General. (NOTA: la mitad más uno es la mayoría absoluta)

 

Que la responsabilidad le caiga a quien le corresponde

La Constitución de la República pone al servicio de sus ciudadanos todos los elementos necesarios para provocar los cambios que se propicien; está en manos de la ciudadanía decidirlo finalmente, pero la Constitución permite, como está detallado mas arriba, que es el mismo poder político quien está en condiciones de asumir todas estas responsabilidades.

La falta de lectura y fundamentación política obliga a que sea la ciudadanía quien tenga que asumir decisiones directas, y como tal serán los mismos que rescataron al país de la dictadura, a los presos de la cárcel, y serán también sus hijos, sus nietos, sus mujeres quienes asumirán ese compromiso, porque quienes podrían hacerlo más sencillo no están compenetrados en esta causa justa y generosa.

 

Pero está bien, trabajaremos y juntaremos las 250.000 firmas pese a quien pese, sabiendo que la responsabilidad de obtenerlas corresponde también a todo el espectro político del país, hoy con opiniones divididas, frenteamplistas, colorados, blancos, y los movimientos sociales en general y, por supuesto, lo lograremos.

 

Los partidos políticos y los movimientos políticos tienen la palabra; el poder de convocatoria, o de asumir decisiones políticas, se lo dio el pueblo. Si callan otorgan, y si toman decisiones contrarias al tema de que se trata están, quiéranlo o no, aportando posiciones favorables al continuismo de la ley de impunidad y atrasando un proceso irreversible.

 

Ya no alcanza con que…. votaremos en la próxima legislación… no alcanza el no estoy de acuerdo; el que no firma y respalda tampoco asume, tampoco entonces alcanza no comprometerse, y en esto de la impunidad hay que comprometerse y hoy, ahora, es el momento.

 

Jamás pensó, quien estuvo al frente de todas las fuerzas de la dictadura y hoy está con un pie en su modesta celda, cuando manifestó que asumía todas las responsabilidades de sus subalternos en la guerra contra la subversión aunque esas prácticas estuvieran reñidas con los derechos humanos, que quienes quedamos, algún día, vendríamos a reclamar nuestro espacio y saldar las cuentas que a él no le importaba que fueran o no recordadas.

 

No entendemos que en estos casos se diga que quienes relacionados con algún partido o movimiento político quedan liberados de optar. Cada cual en este tema actúa por sí mismo, aunque podamos reconocer que existen casos declarados como cuestión política. Pero aquí estamos comprometidos a nivel internacional y este hecho nos golpea a todos muy directamente: se está o no se está; la gente será la que decida votando sin temor de ninguna especie.

 

Los queremos ahora no para agredirlos, sino para que paguen hasta el final de sus días tantos crímenes cometidos; los juicios van muy despacio y el tiempo demasiado rápido. Por lo dicho valga lo del título, el que no firma es un avestruz. Por supuesto que sabemos a quienes les correspondería asumir estas palabras. .

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