Circo político en Maldonado

Según el diccionario de la Real Academia, la palabra «circo» sirve –coloquialmente usada– para denominar a una actividad «llamativa o alborotadora». En otra acepción posible de la palabra, establece que es la «construcción que los antiguos romanos destinaban a ciertos espectáculos…».

 

Pues bien, ambas definiciones son aplicables a la decisión tomada semanas atrás por la Junta Departamental de Maldonado, de activar la herramienta del juicio político contra el actual intendente Oscar de los Santos.

 

En este caso, Maldonado es la construcción en la que estos modernos romanos han decidido llevar adelante su espectáculo, y la Junta Departamental ofició como una de sus arenas; mientras que la condición de llamativa y alborotadora de la actividad de quienes impulsaron el mecanismo, queda sobradamente probado, es más, podría afirmarse que prácticamente nace con el acceso al gobierno de la izquierda en Maldonado.

 

Si bien el juicio político es un recurso constitucionalmente reconocido, que habilita la posibilidad de que la minoría política pueda ejercer un control efectivo sobre la gestión comunal (solo se precisan 11 votos para aprobar un juicio político al intendente); también está latente la posibilidad de que se lo utilice como medio de pasar facturas políticas, como parece ser este caso.

 

Y hay varias razones que me llevan a pensar en ello:

 

1- La importancia estratégica de Maldonado: con más de 140 mil habitantes repartidos entre varias ciudades de tamaño entre mediano y grande –para lo que es la realidad nacional– es el tercer departamento más poblado del país, tanto en términos absolutos como relativos. Asimismo, se ubica también tercero, por detrás de Montevideo y Canelones, en la contribución al valor agregado bruto nacional (4,1%); y es el departamento donde la contribución del sector terciario a ese valor agregado bruto es mayor (78,3%) superando incluso a Montevideo, lo que demuestra la particular y significativa relevancia que tiene la actividad turística en el mismo, y en el país; nadie puede desconocer lo que implica Punta del Este en materia de atracción y promoción turística, y en la de recepción de divisas, y eso, sin contar otros destinos turísticos como Piriápolis y José Ignacio.

 

A esto, se ha unido la importancia que tiene también para un sector de actividad, como la construcción, que genera directa y rápidamente mucha cantidad de mano de obra.

 

Nadie desconoce que, a diferencia de otros departamentos y regiones del país, Maldonado hace tiempo se ha convertido en un polo atrayente de población; lo que ha permitido que, consiguientemente, también llegaran al mismo una gama de servicios, inexistente en otros puntos del país, especialmente a nivel de educación de nivel terciario.

 

Por todo esto, y muchas otras cosas que seguramente se me escapan, el departamento fernandino se ha convertido hoy, más que nunca, en un departamento clave en la matriz económica, social y política de Uruguay; y por tanto, también en un preciado «premio» político para algunos.

 

2- Se había transformado en una especie de «coto» político del P. Nacional: unido a la razón anterior, está el hecho de que sucesivas victorias electorales en el departamento, habían llevado a que los blancos consideraran al departamento como uno donde la lucha electoral se daba en la interna de su partido, y no en competencia con otros. Lógicamente, el crecimiento electoral del Frente Amplio, en las elecciones nacionales primero y en las municipales posteriormente, les desmoronó esa idea que tantos años de victorias sucesivas habían ayudado a construir y, parece, que hoy en día aún no se pueden adaptar ni conformar al veredicto popular expresado en las urnas.

 

3- Lo que me lleva a la tercera razón, los egos lastimados por la derrota electoral: efectivamente, personalmente creo que toda la bulla y alboroto que la oposición ha generado en Maldonado prácticamente desde el 7 de julio de 2005, tiene un fortísimo e innegable aspecto psicológico, que está unido a la imposibilidad de aceptar el resultado de las elecciones municipales por parte de candidatos que se sentían ganadores antes de contar los votos, y sin embargo, las urnas les dieron una bofetada democrática. Por tanto, dicha imposibilidad se expresa en la voluntad de torcer esa decisión popular por algún medio.

 

No ayuda en mucho, tampoco, el hecho de que quien resultó electo por el pueblo para gobernar la comuna fernandina, fue un humilde, esforzado y honrado trabajador de San Carlos; porque pese a que quienes impulsan la medida del juicio político puedan decir que no creen en la lucha de clases, o que la misma es cosa del pasado, no deja de tener un cierto tufillo clasista la cerril oposición a la que se ha debido enfrentar el intendente, y ciertas adjetivaciones que se le han hecho.

 

4- Finalmente, la última razón que pienso que existe atrás de esta maniobra, es el «perfilismo» en algunos actores de la izquierda local: es algo que no se puede negar, y es lamentable que, por pegarse a un tipo de discurso y pretender crear una imagen, algunos compañeros de Maldonado le terminen haciendo el juego a la derecha en el departamento.

 

No está mal discrepar, ni señalar las diferencias que se puedan tener; pero una cosa es eso, y otra, «dinamitar» las posibilidades de negociación y diálogo con los propios compañeros, desde posiciones pretendidamente «puras e innegociables», que en el fondo solo encierran un profundo dogmatismo.

 

Tal y como ha sido desde siempre la consigna del FA, debería recordarse aquello de la «unidad en la diversidad». Hay formas y modos de ser diverso, de expresar discrepancias, de disentir; ciertamente no lo es la forma en la que algunos compañeros de Maldonado lo están haciendo, poniendo en jaque la continuidad del propio proyecto progresista. El cual fielmente lo viene llevando adelante el intendente de los Santos

 

Por todas las razones expresadas: por el respeto que merece el mandato popular expresado en las elecciones municipales; porque considero que no pueden erigirse en jueces integrantes de la colectividad política que con su gestión contribuyeron a su propia derrota electoral; porque fueron los impulsores de un modelo que sirvió para cimentar una creciente brecha social, sumiendo a un importante sector de la población local en la pobreza y la marginación; y, finalmente, porque considero que solo la ciudadanía puede ser jueza de la gestión municipal; es que concluyo en que este mecanismo del juicio político que la oposición política impulsa en Maldonado, es un mero circo político, y que no existe actividad dolosa alguna que pueda adjudicársele al intendente de los Santos. A quien apoyamos y respaldamos en todo su accionar.

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