Educación: base del futuro
¡Estudiás o trabajás! Si habremos escuchado esta frase tan contundente, tan fría, tan rayana con una sentencia de muerte. No debe ser así, para nada. La educación debe sentirse como un apoyo para sobrellevar el paso por la vida con solvencia que nos lleve a desarrollar los conocimientos, y así lograr el máximo de nuestro rendimiento en aquella actividad que tomemos como nuestra, sin presiones, sin miedos, con alegría, con entusiasmo.
Por ello, pienso, que se debe tomar «el toro por las astas» en el tema de la educación en nuestro país. Así podremos sentar las bases de un futuro exitoso. Para ello deben participar todos los actores que se relacionan con ella: Estado, maestros, profesores y todo aquel que pueda aportar para bien de este tema.
Se debe lograr, en primera instancia, salir del nivel bajo de ingresos en los hogares uruguayos, así tendremos niños felices, y con esa felicidad se puede abordar la enseñanza como corresponde. Que no sea una obligación, sino un convencimiento para un futuro ideal. Se tiene que dar pelea desde las autoridades más altas con planes de enseñanza modernos, que atrapen a los niños y así se entusiasmarán con ellos, y avizorarán un futuro con perspectivas reales.
Aquí se debe dar una premisa fundamental. Los maestros y profesores deben dedicarse plenamente a la tarea que les atañe, para ello deben tener ingresos altos, acordes con su tarea, así lograrán desarrollarse y volcar en sus alumnos sus conocimientos, y cumplir ese rol tan comprometido con el modelo de futuro de sus educandos.
La educación, base de desarrollo y libertad del hombre, se debe dar naturalmente, sin presiones, sin miedos y en igualdad de condiciones. Debe ser gratuita y obligatoria, dándole, como decíamos, a los padres la posibilidad de enviar a sus hijos para que absorban los conocimientos que les permitan arribar a ese objetivo que señalamos líneas arriba.
La responsabilidad de que esto se cumpla se comparte entre todos, pero el Estado cumple un rol fundamental, único y conductivo de los planes a desarrollar en este tema. Realizando cambios profundos. Buscando que todo aquel habitante de nuestro país, de la región que sea, pueda alcanzar a tener las condiciones óptimas de enseñanza. Aquí merece un párrafo especial nuestro Interior (Escuelas Rurales), tan profundamente arraigadas a nuestra tierra, ya que tenemos un país con población que desarrolla tareas de campo, por lo tanto su familia allí crece. Por ello lo de la igualdad de condiciones que decíamos. Los niños del Interior deben tener las mismas posibilidades que los de la ciudad. Debemos enrolar a los educadores en esa tarea, quizás más sacrificada que los de la ciudad, pero tan hermosa y edificante como ninguna. Se debe descentralizar la enseñanza superior de nuestra capital. De esa forma no desalentaremos a los que viven alejados de ella, ya que el desarraigo de su lugar de origen es factor importante de deserción cuando se llega a esa instancia.
Los conocimientos adquiridos en la niñez y adolescencia son base del desarrollo que se logrará en los estudios superiores, ya que dan el respaldo suficiente para no tener tropezones y mantener el entusiasmo y perder el miedo a seguir adelante. Los responsables de volcar esos conocimientos deben estar en permanente actualización, para no ‘perder el tren’, ya que las posibilidades técnicas de hoy permiten tener al alcance de la mano todo aquello que se quiera investigar.
Las mejores condiciones edilicias, técnicas, de alimentación, van a dar un ímpetu primordial a estas metas. Son fundamentales para hallar en el ámbito donde se desarrolle la tarea de enseñanza. Producen bienestar físico y psíquico y de esa forma se concurrirá con entusiasmo a recibir lo que los educadores trasmitirán.
La tarea no es fácil, más no imposible, está demostrado en diferentes lugares del mundo. Para ello debemos mantener un país en alza en el aspecto económico. Que nuestra población no padezca las consecuencias nefastas de la desocupación. Nuestras autoridades están abocadas a ello, pero es tarea de todos (oposición incluida), el pueblo desde el lugar que ocupemos, así llegaremos a un lugar de privilegio, que nos merecemos, en el concierto mundial. *
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