Cheney, el conspirador

E EUU no para de maquinar cómo cambiar el mapa del planeta según sus intereses económicos y políticos. Hoy está claro que el vicepresidente estadounidense, Dick Cheney, está conspirando para sacar adelante un plan específico para iniciar una guerra con Irán. Y el senador Joe Lieberman es una parte activa de esta conspiración. La propuesta de Cheney para un ataque aéreo contra bases en Irán sólo puede tener un objetivo, provocar una respuesta iraní. La provocación estratégica sería el camino obvio para evitar los obstáculos políticos para un ataque no provocado, teniendo en cuenta la nefasta experiencia y la masiva reprobación por la invasión a Irak.

Desde hace tiempo, Cheney quiere atacar las instalaciones nucleares iraníes y otros objetivos militares y económicos. Un informe publicado en la prensa estadounidense revela que, en vez de esperar a que se tome una decisión para llevar a cabo dicho ataque estratégico contra Irán, Cheney espera conseguir que Bush apruebe un ataque a campamentos en Irán donde supuestamente ha estado entrenando la milicia chiita iraquí estos últimos años.

La provocación estratégica sería el camino obvio para evitar los obstáculos políticos para un ataque no provocado.

Esta no es la primera vez que se atribuye una estrategia de provocación al gobierno de Bush. Hillary Mann, director del Consejo de Seguridad Nacional para Asuntos de Irán y del Golfo Pérsico hasta 2004, reconoció en la CNN que el gobierno de Bush estaba forzando una serie de provocaciones contra los iraníes anticipando que Irán al final tomaría represalias, y eso le daría a los EEUU la posibilidad de lanzar ataques limitados contra Irán, contra diversos objetivos de la nación persa marcados por el Pentágono.

La revelación de la propuesta de ataque de Cheney proporciona una nueva perspectiva para el conflictivo. El asunto toma, además, un nuevo significado tras el llamamiento público que hizo el senador Lieberman para llevar adelante, exactamente, el mismo ataque contra las supuestas bases de entrenamiento en Irán por las que Cheney estaba abogando dentro del gobierno de la Casa Blanca.

Lieberman, en el programa de la cadena CBS Face the Nation, dijo que EEUU tenía que estar preparado para realizar una campaña militar agresiva contra los iraníes, con la excusa de que las milicias chiitas que resisten en Irak matan a los soldados estadounidenses y son entrenados por Teherán.

¿Fue esto una simple coincidencia? De ninguna manera, Washington que esta muy familiarizada con Lieberman y el funcionamiento interno de la clase neoconservadora, sabe que sus declaraciones son parte de una estrategia para preparar a la opinión pública. Lieberman no es la clase de hombre que hace una propuesta como esta por su cuenta. Es muy disciplinado. Es un soldado de a pie, una parte integral del movimiento neoconservador.

Mientras en Bagdad, el brigadier general Kevin Bergner dio una charla a la prensa en perfecta conjunción con la estrategia de Cheney y Lieberman. Uno de sus temas principales fue sugerir que Irán participó en la planificación de un ataque de la milicia chiita en en Karbala en la que murieron soldados norteamericanos. Otro punto que expuso el general fue que Irán estaba usando lo que él denominaba grupos especiales de milicias chiitas radicales que desestabilizan Irak, entrenadas en campamentos iraníes. El subterfugio para un ataque a Irán está en la agenda de discusión de la Casa Blanca, el Congreso y el Pentágono. Y según un artículo en The Guardian, Bush ya se puso de parte del vicepresidente.

La conspiración de Cheney con Lieberman y el mando militar de EEUU es parte de una jugada estratégica. La habilidad que tiene Cheney para manipular a Bush supone una escalofriante posibilidad. Un desventurado presidente, antes de dejar el sillón presidencial, puede cometer su última barbaridad, iniciar una guerra contra Irán. *

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