Como estaba escrito en las tablas del Banco Mundial

Argentina: réquiem para el sistema mixto jubilatorio

Gabriel Lagomarsino

Partitura: Banco Mundial. Director: Fondo Monetario Internacional. Producción: Banco Interamericano de Desarrollo. Muchachito ganador: Capital Financiero. Actor de Segunda: Gobierno Argentino. Víctima: ¿quién otro? Juan Pueblo.

«¿Cómo deben los países iniciar este proceso? ¿Y cómo pueden efectuar la transición los países que ya tienen grandes pilares públicos? Las metas finales son las mismas para todos, pero el camino a seguir y el tiempo que se necesite dependerán de las circunstancias de cada país.»

La cita, párrafo con pretensiones de lenguaje bíblico, pertenece a un informe del Banco Mundial («Envejecimiento sin crisis», año 1994). Este organismo financiero recomendaba la privatización total de los seguros sociales de jubilaciones y pensiones. Admitía, en un alarde de flexibilidad, que la meta final («las mismas para todos») quizás necesitara un tiempo, dependiendo de las «circunstancias».

En los países de la Comunidad Europea el precepto bíblico fue ignorado por la sociedad y los gobiernos. Al contrario: «Se valora el modelo social europeo y se aboga por su consolidación. Este modelo se basa tanto en valores comunes como en el reconocimiento de que la política social y los resultados económicos no son incompatibles sino que se refuerzan mutuamente. La existencia de sistemas altamente desarrollados de protección social constituye un componente esencial de este modelo social» (Comisión de las Comunidades Europeas, Bruselas 1998).

En América Latina los gobiernos han sido permisivos, mientras que la sociedad ha sido ignorada: 8 países (hasta ahora) han privatizado total o parcialmente sus seguros sociales de jubilaciones y pensiones. Se ha pretendido diferenciar dentro de ellos la situación de Argentina y Uruguay aduciendo que son sistemas mixtos. Se argumenta que en los países del Río de la Plata, si bien se ha introducido un régimen de capitalización individual administrado por empresas con fines de lucro, el Estado también participa configurándose sistemas más justos donde se diversifican los riesgos.

En Argentina la participación del Estado se proyectó a través del pago de la denominada Prestación Básica Universal (PBU). Esto es, una prestación por parte del Estado de U$S 200 mensuales para quienes alcancen la jubilación. De esta forma el monto de la jubilación final se compondría del «no se sabe cuánto» que pagaría el sistema privado más dichos U$S 200.

Quienes escribieron el informe del Banco Mundial deberían estar contentos: las «circunstancias» se han presentado en Argentina. Un gobierno inerme ante un golpe del mercado y de una política absurda -iniciada por la anterior administración- de privatizaciones, apreciación cambiaria (plan de convertibilidad), apertura «angelical» al mundo, ausencia de planificación estratégica; un gobierno así, se rinde. No ante las Tablas de Moisés, sino ante los preceptos, menos espirituales, del Banco Mundial

Digresión: cuando se habla de mercado en el párrafo anterior, en realidad es una forma eufemística de denominar las acciones de la banca, los fondos de inversión y los novísimos, por estos lares, fondos de pensiones.

Continúo. Argentina no tiene cómo pagar su deuda. En una acción «patriótica» la banca (casi toda ella transnacional a esta altura) le ha prestado plata al gobierno para ir saliendo del paso.. ¡¡al 16% de tasa de interés!!… Pero no alcanza, entonces las AFJP (las AFAP de allende el Plata) prestarán al gobierno 600 millones de dólares ¡¡al 13% anual!!

PERO NO ALCANZA…

Porque el año que viene las necesidades de financiamiento del Estado alcanzan los 29.000 millones, y ya no queda nada por privatizar, entonces el FMI viene en socorro (EEUU no puede porque están entretenidos con acusaciones de fraude electoral), pero eso sí : ¡Ya basta de medidas populistas! ¡Me sacan ese engendro de la PBU que tiene el sistema de jubilaciones! -tronaron los funcionarios. Así se hará, con débil voz responde un gobierno acosado. Ah! y de paso me elevan la edad de jubilación de la mujer a 65 años y me cierran el sistema público por el resto de los siglos, remataron extasiados los funcionarios, ante tan débil resistencia . El Banco Mundial, mentor de la idea, deja que actúen los chicos malos del FMI.

En realidad gran parte de la deuda que generó Argentina obedece justamente a la privatización del sistema jubilatorio. En efecto, aproximadamente 4.000 millones de dólares se desvían hacia el sistema privado por año. Pero a esa cifra hay que sumarle los intereses que, a las tasas actuales, son ¡¡600 millones de dólares más por año!!

Ahora entendemos por qué en Europa no se dejaron engañar con los espejitos de colores del desarrollo del mercado de capitales. Los gobiernos de América Latina o no tenían buenos asesores en la materia o quizás sí, entonces… ¿Ud. lector, se lo explica?

¡Alerta! porque en Uruguay hoy también existen «circunstancias», algunas parecidas a las de Argentina. ¿no será que quieran comenzar con eliminar la bonificación del 50% (la que se otorga por la llamada «opción del Artículo 8″) que paga el régimen solidario, inventada para hacer más atractiva esa opción del esmirriado régimen de las AFAP?

El último modelo «mixto» está en peligro.

Joseph Stiglitz fue hasta hace poco Vice-presidente del Banco Mundial y principal Economista, en una conferencia de dicha institución presentó un documento denominado «Nuevas ideas sobre la Seguridad en la Vejez». En la misma señaló 10 mitos acerca de la privatización de la seguridad social., En esencia cuestiona el análisis bucólico realizado acerca de las bondades de la privatización de la seguridad social en el desarrollo económico y la seguridad en la vejez. Los funcionarios del FMI –a los que Stiglitz trató de expertos en hoteles de 5 estrellas e ignorantes de la situación de los países– da la impresión que no lo leyeron. Tampoco las actuales autoridades del Banco Mundial que de inventores del engendro pasaron a mirar para otro lado.

Sería bueno preguntarle al actual jefe del FMI, de nacionalidad alemana, si le gustaría un sistema de AFAP para su país. Si fuera consecuente tendría tal iniciativa. Pero pobre, no lo distraigamos de sus importantes funciones.

Nota del redactor: quiero deslindar al capital financiero de toda responsabilidad de lo narrado aquí. Está en lo suyo: haciendo un buen negocio, ¿qué se puede esperar?. No podemos criticar al león hambriento por tomar al ciervo como presa, por más que a los niños que vean la National Geographic les dé escozor. Sí deberíamos esperar que, luego de tantos golpes, los gobiernos aprendieran que lo que imponen los organismos financieros internacionales no sirve. El capital financiero se guía por la rentabilidad. Desempleo, pobreza, marginación, exclusión social, son conceptos sin sentido para él. Las personas no van a tener jubilaciones ¿Y? En ningún modelo de sus computadoras entran estas «variables».

* Integrante del Equipo de Representación de los Trabajadores en el BPS.

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