Montevideo, capital latinoamericana de la energía eléctrica
Hubo alguna vez un enunciado, repetido muchas veces, que no se convirtió en realidad: «el mercado lo arregla todo». El mercado no arregla ni desarregla nada, está allí, tiene un sinfín de informaciones, datos vivos de la realidad y quien pueda entender mejor, quien pueda leer mejor esos datos estará mejor parado en la realidad y hará mejores negocios, tendrá clientes satisfechos y su horizonte será más claro y más promisorio.
Esto se aplica a todas las empresas y también a las empresas eléctricas, sean éstas generadoras, transmisoras o distribuidoras o con una integración vertical. Las empresas eléctricas, no importa su condición y modelo de negocio, no importa si son públicas o privadas, estudian el mercado con un cuidado y una dedicación envidiable para cualquier otro rubro o giro.
Durante tres días se reunieron en Montevideo representantes de 47 empresas eléctricas de América Latina nucleadas en la CIER. Expusieron encuestas, verdaderas radiografías de cada país o región, mostraron una metodología unificada y testeada con una obsesión y esmero admirable. Allí no sólo se midieron los hechos tangibles y medibles con objetividad y precisión, sino que se expusieron rubros de percepción y relación de tipo emocional con las mejores prácticas de la sociología y de las técnicas de estudio de mercado.
Los atributos de las empresas se agrupan en seis categorías y de allí se desprende el índice de satisfacción del cliente. La calidad en el suministro de energía es el más importante de los indicadores porque expresa la cantidad y duración de las interrupciones, la estabilidad del suministro y la agilidad de la reanudación en el caso de una interrupción.
Otros índices estudiados son la información y comunicación con el cliente. Avisos de cortes programados, orientaciones en el uso eficiente de la energía, orientaciones sobre riesgos y difusión de los derechos y deberes del consumidor. Un elemento clave es la factura. Esta deberá ser entregada con la debida anticipación a la fecha de vencimiento, sin errores y de fácil comprensión. Las empresas deberán tener amplios canales de pago y múltiples períodos de pago.
Sí, hablamos de empresas eléctricas que ponen su esfuerzo e inteligencia en función de la mejor satisfacción del cliente. Todas coinciden en que la energía es uno de los mejores indicadores de desarrollo de un país y que la eficiencia en su utilización debe ser una constante prédica y educación para un mundo cuya matriz energética es más compleja, frágil y escasa.
En Uruguay hemos integrado todas las modalidades de abastecimiento de energía, desde la generación propia, tanto hidroeléctrica como térmica, así como la compra a organismos binacionales Salto Grande, la importación de los países vecinos y ahora la asociación con privados en el rubro específico de las energías renovables.
Pero de estos encuentros una cosa queda clara: no es la máxima ganancia con el mínimo de esfuerzo el objetivo de una empresa eléctrica. Es la mayor cobertura, con la mayor calidad de servicio y al menor precio posible en una coyuntura irreversible de aumento de costos y de demanda creciente. La energía es uno de los mejores indicadores del bienestar de una sociedad, la eficiencia energética es una cultura que llegó para quedarse y la responsabilidad social y empresarial, un valor ineludible en la gestión.
Uruguay es uno de los primero países de la región en consumo de energía eléctrica. Un gran indicador que en el año 2006 marcó la cifra del 821kWh por habitante. El desarrollo y el confort deberán seguir siendo las metas pero dentro de una cultura de uso eficiente y responsable de un bien que todos necesitamos. *
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