La impronta de un líder

A mitad del período de gobierno frenteamplista y desde el exterior nos hemos permitido hacer algunas consideraciones con respecto a la posible reelección del Presidente Tabaré Vázquez y una más que probable y posible reforma constitucional que permita consolidar los cambios y asegurarle a la sociedad uruguaya bienestar y un proyecto de desarrollo socioeconómico impensado en el país cinco años atrás cuando nos encontrábamos al borde del default.

No se trata aquí de inventar liderazgos que puedan suplir el equilibrio, temple, pragmatismo y carácter del Presidente, quien está probadamente muy por encima de pequeñeces y miserias humanas.

Más allá de su legítima voluntad de rechazar una eventual candidatura presidencial en 2009, el compañero presidente Tabaré Vázquez debe sopesar lo que pensamos los uruguayos sobre él y en relación a las consideraciones expuestas con el mayor respeto y afecto hacia su persona y hacia lo que entendemos ha sido su gestión como conductor de un gobierno desde el 1° de marzo de 2005 a la fecha .

Un Uruguay que simultáneamente honra sus deudas, consolida un proyecto de país productivo, atiende la emergencia social y la pobreza endémica, abriendo definitivamente las puertas de la verdad y la justicia, entre otros muy evidentes logros. Una democracia plena, una nación que aspira y trabaja por reinsertarse proactivamente en la región y en un mundo extremadamente competitivos, que nos obliga a proveernos imperiosamente de un aparato estatal eficiente, dinámico, transparente y absolutamente probo al servicio de sus ciudadanos y enfrentado a los desafíos de la globalización, como uno de los grandes objetivos estratégicos para el año 2008.

Va de suyo que la fuerza política discutirá oportunamente -en los ámbitos que corresponden- sus candidaturas donde el nombre del compañero presidente Vázquez aparece desde ya como el más claro y evidente soporte en el trazado de una senda que el pueblo oriental comenzó a recorrer el 31 de octubre de 2004.

Paralelamente y a poco tiempo del Congreso Líber Seregni, su natural evocación desata en la memoria colectiva el culto a sus dotes morales, firmeza, inteligencia y absoluto desprendimiento en toda circunstancia. Más allá de las dificultades que cualquier coyuntura política le planteara, Seregni no perdió jamás la perspectiva histórica de que el Frente Amplio –y sólo esta colosal obra de ingeniería política y democrática que el pueblo se dio en 1971– fue, es y será el natural vehículo hacia los mejores destinos del pueblo oriental. Desde esa patriótica siembra que caló hondo en el corazón de cada hombre y mujer de nuestra tierra, homenajear al General Líber Seregni desde el exterior nos reconforta, convoca y compromete a la unidad sin exclusiones.

Siendo fieles a su ideario y acción creemos importante rescatar el esfuerzo de nuestro actual gobierno en el marco de un complejo escenario internacional

La impronta de Tabaré nos representa a la gran mayoría de uruguayos, quienes hemos depositado en él y en el programa del Frente Amplio en desarrollo y en el gobierno toda nuestra confianza para transformar al Uruguay en un país de auténtica paz y justicia social.

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