Los negociantes de la muerte
E l Informe Sipri 2007 sobre gastos y ventas de armas dice que Estados Unidos batió un nuevo registro como mayor productor y vendedor de armas en el mundo. Una mala noticia para los pueblos pobres.
Desde que la potencia imperial Estados Unidos emprendiera la «lucha contra el terrorismo internacional», ese país gasta en armamento alrededor de 580 mil millones de dólares anuales, según el Instituto Internacional de Paz de Estocolmo (Stockholm International Peace Research Institute, Sipri) y aventaja con creces a todos los demás países del mundo.
La Casa Blanca supera también a Rusia, que destina 347 mil millones de dólares para el desarrollo, producción e implementación de armas.
En el rubro de exportaciones, Alemania ocupa el tercer lugar, con ventas de armas por un valor de 9,2 mil millones de dólares. Alemania es precedida por Estados Unidos y Rusia, seguida por Francia y Gran Bretaña. El resto de la lista de las diez naciones que más venden armas está compuesto por Holanda, Italia, China, Suecia e Israel, en este orden.
Tras las intervenciones militares en Irak, Afganistán y las medidas militares de prevención contra Irán, Estados Unidos ha pasado a dominar más de la mitad de todo el mercado mundial de armas. Las guerras, los conflictos y la fiebre por la más extrema seguridad siguen siendo mercados macabramente lucrativos para los guerreristas de la administración del presidente George W. Bush.
Según el Sipri, las ventas globales de armas entre 2006 y 2007 crecieron un 3,5 por ciento, alcanzando unos 900 mil millones de dólares, lo que supone 184 dólares per cápita. En los últimos diez años, entre 1997 y 2006, el gasto se incrementó así en un 37 por ciento.
China, por su cuenta, con un gasto público anual de 50 mil millones de dólares en armas, ha igualado a India y superado a Japón como la nación en Asia que convierte más dinero en armas y armas en dinero. Pero con un gasto en armamento que representa el 46 por ciento del total mundial, Estados Unidos encabeza la lista de los que más desembolsan en armamento. No podrían dejar de ser primeros, si hablamos de cómo matar.
Según el informe del Sipri, Europa Occidental y Centroamérica fueron las únicas regiones en las que el gasto militar descendió en 2006.
En la Rusia del ex KGB Vladimir Putin, el gasto aumentó en casi un 12 por ciento en términos reales el año pasado, una tendencia que comenzó en 1998. En cuanto a Cercano Oriente, el país que más gastó fue nuevamente Arabia Saudita, seguido de Israel –el fiel aliado de Washington– e Irán. Argelia fue uno de los países africanos que más invirtió en armamento el año pasado. Además, este país firmó en 2006 un acuerdo armamentístico con Rusia por valor de 10.500 millones de dólares.
Por otra parte, dice el informe Sipri, la venta de armas de las 100 empresas más importantes, sin incluir a China, alcanzó un valor de 290 mil millones de dólares en 2005, el último año que el Sipri analizó en este sector hasta el momento.
De estas 100 empresas, 40 están establecidas en Estados Unidos y abarcan el 63 por ciento de la venta de armamento. Las 32 empresas de Europa tenían el 29 por ciento, mientras que las nueve rusas suponían el dos por ciento. El resto fue cubierto en su mayor parte por Japón, Israel y la India.
Los que más importaron fueron China y la India. Otros países líderes en importación de armas fueron Israel, Arabia Saudí y los Emiratos Arabes Unidos.
El Informe Sipri coincide con el estudio del Centro de Naciones Unidas para la Conversión de Armas (BICC), con sede en Bonn, en que la creciente militarización se refleja en un acelerado aumento de enfrentamientos bélicos. La ecuación es sencilla, se necesitan guerras y conflictos para poder vender armas. El complejo industrial militar no puede parar de producir, no puede parar de ganar millones de dólares. Los números no mienten. *
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