El marxismo: el materialismo histórico

Así como Feuerbach encuentra la clave de la explicación materialista de la naturaleza en la afirmación de que no es dios el que ha creado al hombre a su imagen, sino que es el hombre quien ha creado a su imagen a dios, Marx encuentra la clave de la explicación materialista de la Historia: «por primera vez se erigía la historia sobre su verdadera base; el hecho palpable, pero totalmente desapercibido hasta entonces, de que el hombre necesita en primer término comer, beber, tener un techo y vestirse, y por tanto, trabajar , antes de poder luchar por el mando, hacer política, religión, filosofía, etc.; este hecho palpable, pasaba a ocupar, por fin, el lugar histórico que por derecho le correspondía». (Engels, «Discurso ante la tumba de Marx»).

Por consiguiente, todas sus restantes acciones son posteriores y dependen del modo por el cual los hombres se procuran los medios de subsistencia. Así la base material determina las ideas.

Valora Engels en ese discurso que Marx ha revolucionado la concepción de la historia pues se partía `de que las causas de todas las transformaciones históricas habían de buscarse en los cambios que se operan en las ideas de los hombres, y de que de todos los cambios, los más importantes, los que regían toda la historia, eran los políticos. No se preguntaban de dónde les vienen a los hombres las ideas ni cuáles son las causas motrices de los cambios políticos’ […] «Pues bien, Marx demostró que toda la historia de la humanidad, hasta hoy, es una historia de lucha de clases, que todas las luchas políticas, tan variadas y complejas, sólo giran en torno al Poder social y político de unas u otras clases sociales; por parte de las clases viejas, para conservar el Poder, y por parte de las nuevas, para conquistarlo. Ahora bien, ¿qué es lo que hace nacer y existir a estas clases? Las condiciones materiales, tangibles, en que la sociedad de una época dada produce y cambia lo necesario para su sustento».

Los conceptos básicos del materialismo histórico afirman que la estructura económica es principal para explicar los fenómenos históricos; las clases se basan en condiciones materiales de existencia; la historia de la humanidad (al menos, desde que se constituyen clases sociales) es la historia de la lucha de clases en torno del poder; y el trabajo social adquiere valor primordial.

La satisfacción de las necesidades para la supervivencia material predomina en los seres vivos, entre ellos los humanos. Pero éstos, a diferencia de los otros, no sólo toman lo que les brinda la naturaleza, sino que obtienen su supervivencia mediante una deliberada acción colectiva, el trabajo social, que crea un producto social. La concepción materialista de la historia –aplicación del materialismo dialéctico a la historia y la sociedad– considera que la producción y el intercambio son la base de la sociedad, y que las clases sociales son la resultante de lo que se produce y de cómo se produce, así como del modo de intercambio. Explica que las relaciones entabladas por los hombres para procurarse los medios de subsistencia constituyen el «ser social» y que éste determina la «conciencia social». Por lo tanto, para comprender el cambio de las ideas, deben analizarse las causas materiales, debe pasarse «de la conciencia social al ser social» . Es decir que la idea no es el elemento primario, sino consecuencia de las condiciones materiales. Con esta visión contrapuesta a la tradicional, el materialismo histórico se convierte en instrumento para la interpretación de las leyes del desarrollo social.

Las relaciones fundamentales del hombre son las de producción, porque luchando con la naturaleza por medio del trabajo engendra su vida social, pues crea instrumentos y organiza el trabajo mismo. Las relaciones del hombre con la naturaleza son las técnicas y las de los hombres entre sí, las sociales. Marx estudia la sociedad en términos de relaciones, observa un mundo complicado en movimiento continuo. No busca un nexo causal entre fenómenos, sino la compleja interacción existente. Por ende, la suya es una concepción relacional de la realidad. El modo de producción, que abarca la interrelación entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción, es el primer concepto a analizar. *

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