Un debate reproductivo

H oy el país será escenario de uno de los debates más trascendentes de las últimas décadas, cuando se analice el proyecto de ley de salud sexual y reproductiva, que incluye el capítulo que despenaliza el aborto en determinadas condiciones.

Quizás, desde hace muchas décadas, estaremos ante un debate que no solo atiende una realidad social y cultural particularmente grave, como es la muerte de mujeres a causa de los abortos clandestinos, sino que también se enfrentarán con validez concepciones sobre la vida que son de profundo contenido filosófico.

Es común que en estos tiempos modernos mucha gente crea que debatir sobre valores y filosofía, es cosa menor, pero no es así. La filosofía y los valores son parte sustancial de los seres humanos, que los hacen distinto a los primates.

Estos debates y sus conclusiones por lo general no concluyen nunca, sino que se prolongan en el tiempo y tienen aciertos y errores, que el paso de los años va corrigiendo y actualizando, lo que está profundamente enlazado con el avance científico y con el desarrollo del cuerpo de valores que todos, en conjunto, vamos construyendo.

Son debates que se deben dar, que le hacen bien a las sociedades que lo encaran con valentía, y que tienen la virtud de mostrar sociedades maduras dispuestas a encarar las definiciones filosóficas, ideológicas y culturales con la suficiente altura para dignificarse como colectivo humano.

La postura ante tan trascendente proyecto de ley ha cruzado horizontalmente a las colectividades políticas y al conjunto de la sociedad, al grado que los partidos políticos han perdido, sanamente, la imprescindible verticalidad que los caracteriza.

Es de esperar que la respuesta a este desafío no sea resuelto por parte de los parlamentarios con retiros de sala, y por incluir suplentes, en el momento de votar. No hay derecho a que la tentación a escapar por la puerta del fondo eluda un intercambio de ideas que dignifica a los uruguayos, por encima de que se esté de acuerdo o no con el anteproyecto de ley.

Estamos convencidos de que si hay debate e intercambio de ideas, también de valores, con el paso de los años las nuevas generaciones tendrán su justo reconocimiento a quienes encararon con grandeza ­en el acierto o en el error­ algo sustancial como es la salud reproductiva de nuestras mujeres.

El contenido del anteproyecto muestra que sus promotores han actuado con la suficiente ecuanimidad, tomando en cuenta las inquietudes de las posturas enfrentadas.

Vale sintetizar, en sus aspectos sustanciales, el contenido del ante proyecto:

1) Brindar información y apoyo a la mujer respecto de la interrupción voluntaria del embarazo, antes, durante y después de realizado.

2) Informar a la mujer sobre las posibilidades de adopción y los programas disponibles de apoyo económico y médico a la maternidad.

3) Recoger la voluntad de la mujer de interrumpir el proceso de gravidez, avalada con su firma y adjuntarla a la historia clínica, con lo cual su consentimiento se considerará válidamente expresado.

A todos estos principios se les brinda todo el apoyo médico y humanitario, con el fin de que nadie sea manipulado por acciones inhumanas, que por lo general ­valga la paradoja­ puedan partir de seres humanos interesados en perjudicar a sus iguales.

Nuestro mayor deseo es que hoy la Cámara Alta discuta sin prejuicios, mirando a los lejos, la posibilidad de construir una nueva legislación que haga a los uruguayos más sexuales, mejor reproductivos y muchos más humanos y libres. *

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