Ley de iniciativa popular
Javier Cousillas
Las posturas que frente al proyecto de Ley presupuestal y Leyes de Urgente Consideración han sostenido los diferentes actores sociales y políticos dejan claramente establecido quién tiene un proyecto de país que beneficie a la sociedad en su conjunto, y quién tiene en mente un proyecto para beneficiar a su propia clase social, corporación, familia o amigos.
Mientras el bloque conservador en el poder constituido por entidades como la Asociación y Federación Rural, la Cámara de Industrias, la Cámara de Comercio, la Cámara Mercantil de Productos del País, la Cámara de la Construcción, la Cámara Uruguaya de Turismo, la Asociación de Bancos del Uruguay y Andebu –integrantes del Consejo Superior Empresarial– y con estrechos lazos con los partidos Colorado y Nacional, reclaman la privatización de las empresas públicas, la caída de todos los monopolios, mayor desregulación del mercado y flexibilización de la legislación laboral, recortes de gastos e inversión estatal, rebaja de impuestos y AFAPs pa’ todo el mundo, como forma de superar la grave crisis que afecta a nuestro país, el bloque popular alternativo que apunta a consolidarse, reclama y se moviliza por la construcción de un modelo más respetuoso hacia sus grandes mayorías nacionales.
El movimiento sindical, estudiantil, cooperativo, pequeños y medianos productores y comerciantes junto al Frente Amplio, proponen la defensa y la mejora de la gestión de las Empresas Públicas, presupuesto para mejorar la Educación y la Salud Pública y el Poder Judicial, promoción de la inversión productiva, como en el área de la construcción de viviendas que, además de contribuir a paliar un problema social como la falta de techo, promueve un gran «arrastre» en diversos sectores de la economía y es un dinámico generador de puestos de trabajo, entre otras medidas que apuntan a hacer crecer el ingreso nacional, pero también a distribuirlo de otra manera, mas democrática y mas justa.
Dos visiones de cómo enfrentar la crisis en un país que nos quieren hacer creer que es chico, pobre y necesariamente dependiente. Pero, como nos recuerda Galeano cada tanto, es cinco veces mas grande que Holanda y tiene cinco veces menos habitantes; mucha más tierra cultivable que Japón y cuarenta veces menos población para alimentar, educar y vivir dignamente, a pesar de sus gobernantes.
Y el bloque conservador en el poder insiste con el mismo recetario que ha llevado al país a esta situación, en donde hay más de medio millón de uruguayos con problemas de empleo, donde su economía está paralizada y mes a mes los índices de la macroeconomía van en acentuado declive. Sólo crece la desesperanza, y cientos de jóvenes por día se ven empujados al destierro buscando el futuro que su país les niega a soñar, fuera de fronteras.
Y el poder insiste con achicar el Estado, privatizar, desregular, flexibilizar, todos verbos que han sido conjugados en otros países y han aumentado la transnacionalización de las economías, las deudas externas, las cuentas bancarias de algunos personajes como Collor, Salinas de Gortari y Menem, entre otros y han acotado el poder de decisión de los gobiernos que quedaron dueños de himnos, escudos, banderas y cuantiosas deudas externas, que desde hace algún tiempito parece que hubieran dejado de ser importantes y no tienen incidencia en la vida de los pueblos.
Lo peor de todo es que el bloque dominante no hace estos reclamos para desarrollarse y fortalecerse como clase social con objetivos nacionales de desarrollo. No los tienen ahora y nunca los han tenido.
¿Qué participación de capitales nacionales puede haber en privatizaciones de envergadura como las que reclaman en Antel, el Puerto o Ancap?
Quienes esto solicitan a gritos pueden aspirar a la «tercerización» de algún servicio secundario que prestan estas empresas, para lo cual no necesitan siquiera ser vendidas ya que no creo que aspiren a comprarlas, o a rebajas de tarifas de los servicios, pues la experiencia internacional demuestra que privatización no es igual a competencia y rebaja de tarifas, sino más bien lo contrario: monopolio u oligopolio privado, extranjero y encarecimiento de los servicios.
Pareciera que, fieles a su historia, le están haciendo los mandados a alguien más poderoso.
Por supuesto que, tanto en el Poder Legislativo como en el Ejecutivo tienen muchos más amigos las ideas del bloque conservador en el poder que las del bloque popular alternativo que, repito, a fuerza de golpes y mentiras oficialistas, se está consolidando. Pero entre la gente, entre las grandes mayorías la ecuación se da vuelta, ya que las ideas conservadoras son allí donde se sufren. Por eso hay que resistirlas, y resistirlas movilizando y proponiendo alternativas. Porque las tenemos.
El bloque popular alternativo debe conjugar esfuerzos detrás de determinadas iniciativas políticas que deben trascender la denuncia al modelo; entre ellas, la Ley de Iniciativa Popular, consagrada en la Constitución de la República.
Una Ley para ser puesta a consideración de la ciudadanía y que debería contener en su articulado las verdaderas urgencias del pueblo uruguayo.
*Medidas para la promoción del empleo y mejoras salariales.
*Consagración del fuero sindical, obligatoriedad de la negociación colectiva, recursos para que la Junta nacional de Empleo pueda cumplir con su cometido.
*Medidas para la reactivación del agro, algunos de los sectores de la industria, entre ellas la de la construcción y la manufacturera, y las micro y pequeñas empresas.
*Medidas que contemplen paliativos a la grave crisis social referidas a la salud, a la vivienda, la alimentación y otros derechos establecidos en la Constitución.
*Defensa y fortalecimiento de las instituciones estatales y sus empresas públicas.
*Normas sobre el control y transparencia de la gestión pública, en el marco de una decidida lucha contra la corrupción.
Para enfrentar este modelo con probabilidades de éxito debemos dejar de lado algunos resquemores, rencillas añejas, perfilismos inconducentes, y respetando las independencias de sectores sociales y políticos, comprender que la lucha no es sólo entre partidos, sino entre bloques integrados por sectores sociales con historias e intereses distintos, encarnados sí, en parrtidos políticos de derecha, como el Colorado y Nacional, y de izquierda como el Frente Amplio y el Encuentro Progresista.
* Dirigente del Partido Socialista.
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