Profundizar los cambios
M ás allá de los debates y de la lógica confrontación política entre gobierno y oposición, aunque a veces llevada hasta el extremo en este período, nadie seriamente discute que el gobierno del Frente Amplio ha implementado cambios importantes en los dos años y medio de gestión.
No es propósito de este editorial hacer un repaso exhaustivo de esos cambios, pero baste señalar las cinco reformas clave que se han implementado o están en marcha: reforma tributaria, reforma de la salud, reforma educativa, reforma del Estado y los cambios en el mundo del trabajo.
A ellos hay que agregar la importante transformación en el plano de la Defensa Nacional y, por supuesto, los avances para romper con el círculo de impunidad en torno a los crímenes del terrorismo de Estado. No es menor la profundidad, importancia y volumen dados a la atención de la emergencia social, primero con el Plan de Emergencia y ahora con el Plan de Equidad.
En cada uno de estos puntos hay visiones diferentes, y no solamente con la oposición, también en la izquierda y en los movimientos sociales.
Las diferencias se refieren a la profundidad y al ritmo de los cambios.
Uno de los aspectos que más cambió en el Uruguay es sin duda el estado de debate público de los grandes problemas nacionales, todo se discute y todo está en discusión, no hay temas tabúes. El debate es a veces más rico y a veces menos, y no siempre por responsabilidad del gobierno. También se explicitan las dificultades de las fuerzas políticas y del movimiento social para generar propuestas o consensos en torno a ellas.
Sin embargo, este proceso innegable de transformaciones tuvo un cambio cualitativo en estos últimos días. El viernes, en la inauguaración del Congreso de la Lista 738, el vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Nova, volvió a plantear la necesidad de reformar la Constitución. Nin agregó un elemento nada menor, propuso un mecanismo concreto: la Convención Nacional Constituyente prevista en el artículo 331 de la actual Carta Magna. El mecanismo, según Nin, es «el más democrático y más representativo de los que se pueden utilizar».
La idea de reformar la Constitución también había sido planteada por el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto y dirigente de la Vertiente Artiguista, Enrique Rubio.
El peso político de Nin Novoa y Rubio expresa per se que la preocupación por reformar la Constitución es importante en la izquierda y en sectores del gobierno.
Parece abrirse camino la idea de que la profundidad de los cambios que se proponen y la actitud de la oposición bloqueando explícita o soterradamente los mismos hacen necesario redoblar la apuesta e incluir en el proceso de cambios la ley más importante del Uruguay, la Constitución de la República.
La lista de temas a incluir es variada y larga: la descentralización del Estado, los mecanismos electorales, la votación de los compatriotas que viven en el exterior, los mecanismos de participación ciudadana, son sólo algunos.
Por ahora, lo más importante es la voluntad de cambiar, expresada hasta sus últimas consecuencias, la apuesta a la participación ciudadana y el convencimiento de que para cambiar hay que transformar las estructuras vigentes pensadas más para mantener el statu quo que para favorecer las transformaciones.
La apuesta no es menor. La izquierda prometió dar prioridad a las necesidades sociales heredadas, lo ha hecho y lo sigue haciendo. Pero la dimensión de la tarea exige pensar en transformaciones de fondo, perdurables, que expresen también en nuestra Constitución el nuevo Uruguay.
Es un gran desafío, tan grande como los problemas que pretende atender y las posibilidades que abre. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad