Se buscan especialistas en energía para que opinen

E n nuestro país hay analistas de fútbol, de política (demasiados en ambos casos), de cine, arte, etc., lo que se quiera. Y es bueno y necesario que los haya.

Lo que no tenemos son analistas energéticos. Tal vez este vacío sea el que dé pie para que mucha gente que sabe poco del tema acostumbre a emitir opiniones públicamente.

En general, las que se escuchan son opiniones negativas a lo que está haciendo (o dejando de realizar) el gobierno. En general, también, los opinantes son políticos de la oposición, ya que los políticos oficialistas hacen muy poco uso de sus posibilidades de acompañamiento a los dichos y hechos de su gobierno.

Todo lo anterior nos da pie para introducir una temática que es muy importante en materia energética y de la cual casi nadie hace referencia.

«El sistema energético deberá prestar especial atención a la eficiencia energética y a la búsqueda de una mayor diversificación de la matriz energética», sostuvo el ministro Lepra el 9 de mayo pasado en el Parlamento.

Poco después, señalaba que «la forma más económica de reducir la dependencia energética es hacer un uso más eficiente de la energía de que disponemos».

Según los cálculos de los técnicos de UTE el potencial de ahorro del país oscila entre 1% y 1,5% de la energía consumida anualmente. Para decirlo de una manera más gráfica, en 10 años el ahorro equivaldría a 12 millones de barriles de petróleo (a 70 dólares el barril, saque la cuenta el lector, si se anima).

La experiencia masiva más cercana que vivimos en Uruguay fue durante 2005 y 2006, lográndose durante algunos meses un ahorro de hasta 8%. Es más, 265.000 clientes residenciales de UTE ahorraron 15% comparando el invierno de 2006 con el de 2005.

Esta respuesta fue un respaldo importante para el Proyecto de Eficiencia Energética que tiene como objetivo aumentar la demanda y oferta de bienes y productos con eficiencia energética.

Se trata, en pocas palabras, de generar un cambio cultural en la población.

Para irlo logrando, el Ministerio de Industria y Energía ha impulsado una serie de acciones que apuntan a eliminar las barreras que hoy impiden o dificultan el logro de este objetivo.

Etiquetado de electrodomésticos y normas constructivas de eficiencia energética, creación de un Fideicomiso para facilitar el acceso al crédito a las empresas que deseen realizar inversiones en eficiencia, creación en UTE de una Unidad de Eficiencia Energética, capacitación de funcionarios públicos de 70 depedencias del Estado, cursos para profesionales y programas de divulgación educativa, conforman un paquete de líneas de trabajo que podrán dar sus frutos en un mediano plazo, pero había que comenzar y así se hizo.

De esto no se habla en ningún ámbito, sin embargo, se realizan interpelaciones para conocer si los dichos de un ministro argentino sobre el destino de una valija son ciertos o falsos.

Tampoco tiene ningún tipo de interés mediático el recordar que esta administración se encontró con una Ley de Marco Regulatorio del sector eléctrico aprobada en 1997 (en 2005 llevaba 8 años de vigencia) con carencias de implementación básicas.

Un año después se pone en marcha la aplicación del Reglamento de Calidad del servicio de distribución de energía eléctrica lo que nos introduce como país casi en el primer mundo ya que se comienza a controlar la continuidad del servicio, que el suministro se realice con un adecuado nivel de tensión, correcta lectura del consumo y oportuno envío de la factura, correcta atención y resolución de los reclamos de los usuarios. Resultado de ello es que por primera vez en su historia, UTE comenzó a compensar a sus clientes ante carencias en la calidad del servicio.

Agreguemos que también por primera vez se fijó la remuneración a recibir por el uso (peaje) de las instalaciones del sistema de trasmisión y se definió la existencia de un Despacho de Cargas único.

¿No habrá nadie en todo el Uruguay que sea capaz de reconocer como aciertos, o como hechos positivos lo que se avanzó en estos campos?

¿Nadie se alegra de que UTE esté considerada como una de las mejores empresas del continente? Parecería que habría que concluir que lo que «no es bueno para mi partido» no parece que importe aunque sea bueno para el país. *

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