Una sabia resolución papal
Carlos Bouzas
Apartir del 31 de octubre, Santo Tomás Moro (Beato desde el 9 de diciembre de 1866 y Santo desde el 19 de mayo de 1935) es el santo patrono de los políticos y gobernantes. La resolución del papa Juan Pablo II se produjo a instancias del planteo respaldado por centenares de firmas de jefes de estado y de gobierno, parlamentarios y políticos diversos.
Tomás Moro fue un inglés nacido el 7 de febrero de 1478, estudioso de la retórica, dialéctica, filosofía y griego. Católico convencido, estudió cuatro años con los franciscanos. Participó en política desde 1504, cuando fue elegido miembro del Parlamento. Desde su banca se opuso al poder despótico del Rey Enrique VII y conoció la cárcel.
A la muerte del rey lo sucedió su hijo, que asumió con el nombre de Enrique VIII, Moro inició con él una estrecha amistad. Como consecuencia de ella cumplió misiones diplomáticas por cuenta de la Corona, integró el Consejo Secreto del Rey, fue tesorero Real, Presidente de la Cámara de los Comunes y Canciller.
Cuando el rey Enrique VIII resolvió provocar el cisma con la Iglesia católica porque el papa Clemente VII no consintió su divorcio de Catalina de Aragón y su nuevo casamiento con Ana Bolena, y fundó la iglesia anglicana que tiene al rey de Inglaterra como máxima autoridad, Tomás Moro se opuso; y luego de una discusión de cinco años con su monarca, renunciaó a todos sus cargos y se retiró a su casa.
El Rey presionó a su antiguo ministro y amigo, sabedor de que si obtenía su apoyo, la medida adoptada sería mejor aceptada por la población. Y ante la negativa cerrada, lo hizo ingresar en prisión, lo condenó a cadena perpetua con confiscación de bienes y, posteriormente, a morir en la horca, con especial cuidado de que, cuando se hallara moribundo, le arrancaran las entrañas, lo descuartizaran y su cabeza expuesta en público, fuera arrojada al río Támesis. Eso ocurrió en el año 1535.
En el verano del año 1515, Moro había escrito su libro Utopía, en el que describió un estado ideal. El título del libro es una palabra de su invención compuesta por las voces griegas U (que significa no) y topos (lugar). Es decir, que el estado ideal que Moro nos explica se sitúa en un lugar inexistente. A partir de Utopía, vino una larga saga de autores utópicos e, incluso, luchadores sociales, pensadores y partidos políticos que delinearon la puesta en práctica de todos o algunos de los principios desarrollados en la obra.
Como se puede ver en esta muy breve crónica, se trató de un ser humano de firmes convicciones y alto desarrollo intelectual. En el documento que los dirigentes políticos enviaron al Papa solicitando lo que aquel resolvió la semana pasada se expresa que la principal enseñanza de Tomás Moro a los hombres de gobierno es «la lección de la huida del éxito y el consenso fáciles cuando ponen en entredicho la fidelidad a los principios irrenunciables, de los que dependen la dignidad del hombre y la justicia del orden civil».
Ojalá cunda el ejemplo, que buena falta nos está haciendo.
*Militante del Frente Amplio
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