Chávez es la paz
«M arulanda, yo sé que tú ves ‘Aló, Presidente’. No te lo pelas (pierdes). Yo lo sé. Yo quiero hablar contigo como hablé con el presidente Uribe», dijo el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en su programa dominical, convocando a un diálogo al líder de las FARC.
La reunión con las FARC sería el 8 de octubre, posiblemente en el Palacio Presidencial de Miraflores. Medios informativos de Colombia recogen de un video entregado a la senadora colombiana Piedad Córdoba, palabras de Raúl Reyes, portavoz de la organización guerrillera, donde se promueve el encuentro.
En el video entregado a la senadora, Reyes sentado en una mesa de su campamento destaca «el buen desempeño» y el «admirable trabajo» de Chávez como mediador entre las FARC y Bogotá.
También se transmite en ese video que las FARC desean el intercambio humanitario que permita la liberación de la ex candidata presidencial Ingrid Bentancourt, miembros de las fuerzas públicas y tres estadounidenses, a cambio de medio millar de guerrilleros presos.
De prosperar este encuentro y las negociaciones previstas, estaría colocando al presidente Chávez como una gran personalidad internacional dispuesta a fortalecer la paz en la región, tarea imprescindible para aventar definitivamente los peligros de intervención extranjera en la zona.
Este gesto de paz es coincidente con la tradicional política exterior uruguaya, que se ha visto reforzada desde el momento en que el presidente Tabaré Vázquez ocupa la presidencia temporaria del Mercosur.
Comenzar a dar los primeros pasos para que la hermana República de Colombia ponga fin a la guerra civil que la ha desangrado durante décadas, sería un nuevo triunfo de los pueblos de toda Latinoamérica, que comprenden que sólo en un clima de estabilidad institucional y de profundización democrática se puede avanzar por el camino del progreso y de la justicia social.
Chávez ha demostrado, además, que no quiere el triunfo para sí, sino que está dispuesto a compartirlo con el presidente Alvaro Uribe, quien ha flexibilizado sus posturas y ha comprendido que su vecino Venezuela es un aliado principal en esto de lograr la pacificación de la sociedad colombiana.
Fernando Araújo, ministro de Relaciones Exteriores de Colombia, explicó ayer al gobierno francés que es necesario «que exista sólo un canal de negociación» con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y ése es el trabajo que se le ha encargado al presidente Chávez.
De prosperar el intercambio de prisioneros, preámbulo de etapas superiores para que en Colombia prime la convivencia, se estaría ante un gran avance en la consolidación de la institucionalidad, que va a permitir la convivencia de corrientes conservadoras y progresistas, pero todas aceptando las reglas de juego de la democracia.
Colombia es la última zona conflictiva que huele a pólvora en toda la América, del sur del río Bravo a la Patagonia. Si se logra extirpar la violencia de ese país, se estará abriendo paso a una zona en paz, con posibilidades de presentarse ante el mundo con el prestigio de la democracia.
Es de esperar que los sectores más intervencionistas de los centros de poder de Estados Unidos no pongan piedras en el camino de la paz y del fortalecimiento institucional.
Quizá todo este proceso, que seguramente tendrá avances y retrocesos, lleve a que fuerzas democráticas y progresistas del mundo comprendan que el presidente Chávez tiene una profunda vocación democrática y estabilizadora de la región.
Desde aquí, desde este pequeño país del sur, parece que llegó la hora de que el sistema político y social le brinde todo su respaldo a Chávez, a quien hoy la hora de la historia le está dando la oportunidad de ser un servidor de la paz. Se lo ganó en buena ley. *
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