Un presidente en el ring

En la película «El presidente americano» Michael J. Fox critica al presidente de EEUU (encarnado por Michael Douglas) por no defenderse de las acusaciones de la oposición, hasta que lo hace, y cuando lo hace, pulveriza con un discurso memorable a un pérfido adversario que había crecido por la falta de respuesta del gobierno ante sus ataques.

Hace unos días escribí una nota titulada «Oye, Tabaré» en la cual criticaba la falta de publicidad de los logros del gobierno de Tabaré Vázquez… Rectifico: del Frente Amplio. Desde entonces sucedieron tres cosas: 1) Un excelente artículo del senador Rafael Michelini publicado en LA REPUBLICA recordando algunos de dichos avances; 2) el discurso de Tabaré a la ciudadanía dando cuenta de lo hecho y lo que falta por hacer y 3) la paliza del ministro de Economía, Danilo Astori, a un lastimoso y patético interpelante cuyos propios compañeros de bancada tiraron la toalla, abandonando el recinto.

Los tres casos han logrado que cientos de miles de compatriotas se enteraran de cosas que la prensa de derecha no suele ventilar. Estoy seguro de que en esta semana habrán aumentado los índices de popularidad del compañero que representa a los frenteamplistas. Eso reclamaba hace unos días por parte de los nuestros.

Tanto en Colombia como en Venezuela, los presidentes Alvaro Uribe y Hugo Chávez utilizan recurrentemente los medios masivos de comunicación para mantener informada a la población de los logros y problemas de sus gobiernos, a la vez que no dejan golpe sin devolver. Más allá de la diferencia de opinión que tengamos sobre ambos, lo cierto es que los dos han sido reelectos y mantienen elevados índices de popularidad. Tabaré sólo recurrió al canal oficial para no dar lugar a críticas de la oposición en caso de utilizar la cadena nacional. Es más que respetable, pero podríamos revisar tal pensamiento.

A los datos contundentes esgrimidos por Tabaré y Astori agrego que aquellos que llegamos a indagar y escribir sobre la corrupción en Uruguay hemos tenido que emigrar a tierras lejanas, porque con este gobierno nos morimos de aburrimiento. Casos como «el cangrejo rojo», Focoex, los vaciamientos bancarios, el caso González, el Banco Hipotecario, el Palacio de la Luz, las decenas de licitaciones de dudosa legalidad, los múltiples casos de nepotismo… Cómo se extrañan blancos y colorados. Con ellos no había que inventar nada, nos daban letra sin mezquindades.

El que no robaba era un gil.

Como sea, hemos ganado un par de rounds, pero el combate sigue. La propaganda maliciosa para deteriorar a este gobierno continuará; los dueños históricos del Uruguay no se quedarán con los brazos cruzados. Te precisamos más seguido en el ring, Tabaré. *

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