La mediación de Chávez en Colombia
Los ataques desde la derecha política y mediática contra el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, son permanentes. Se le acusa de todo y todo el tiempo. Una de las muletillas más usadas es que intenta exportar su modelo político y que fomenta la confrontación en los países de América Latina.
En varias ocasiones hemos analizado la política de Chávez, pero hoy queremos detenernos en un aspecto en particular, la reciente iniciativa de mediación que asumió para intentar ayudar a concretar un canje humanitario entre la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el gobierno colombiano.
Chávez asumió una tarea difícil. La guerra en Colombia lleva más de cuarenta años y ha provocado miles de muertos, cientos de miles de desplazados y no se han encontrado caminos para superar la violencia y abrir un cauce para la paz.
Chávez busca aportar para que se concrete un canje humanitario en el que se libere, por un lado, a 45 dirigentes políticos, policías y militares en poder de las FARC, y por el otro, a 500 guerrilleros que están en las cárceles colombianas. Hay rehenes que llevan más de diez años en poder de las FARC y una de las más emblemáticas es la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, que está prisionera desde 2002.
Chávez ya se reunió con el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, y también recibió mensajes de las FARC. Por dos veces pidió poder entrar a Colombia y reunirse en el departamento de Caguán con la dirección guerrillera, en particular con Marulanda, el referente máximo de las FARC.
Uribe se negó por dos veces a que eso ocurriera y parecería que el contacto se realizará en Venezuela. Como sea, la mediación avanza y parecen abrirse caminos de diálogo.
La mediación de Chávez ha recibido críticas de la derecha colombiana y de la derecha latinoamericana, sin embargo, son mucho más importantes los apoyos; los familiares de los rehenes, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, que incluso se manifestó dispuesto a viajar a Colombia y participar de las conversaciones; el presidente de Brasil, Luis Inácio Lula Da Silva, estuvieron entre los más notorios.
Ayer, Chávez colocó este tema como el centro de su programa semanal «Aló Presidente». «Lo juro, trataremos de ayudar. Y más allá del acuerdo humanitario vamos a pensar en lo máximo: la paz ¿por qué no?», dijo Chávez ante las cámaras, levantando una vez más la apuesta.
Lo acompañaba Fernando Marín Valencia, embajador de Colombia en Venezuela, quien no dejo dudas: «Todos estamos esperanzados en que haya un camino muy importante en este ejercicio que Colombia lleva durante mucho tiempo con bastante sufrimiento. Está la mediación del presidente Chávez, como el mundo entero conoce, y nosotros los colombianos la estamos apoyando».
La situación es compleja, hay muchos intereses en juego y nada asegura el éxito de las conversaciones, ya que muchos han sido los intentos y también los fracasos.
Sin embargo, cabe destacar y apoyar sin mezquindades un esfuerzo genuino y osado por abrir caminos de diálogo para parar la terrible sangría que asola a Colombia desde hace décadas.
Cabe señalar también que una vez más, como señal de los nuevos tiempos que corren, la iniciativa es latinoamericana. EEUU y su «Plan Colombia» sólo trajeron más violencia, la derecha se ha visto envuelta en una turbia trama de complicidades con los paramilitares y de corrupción.
Las dos instancias de diálogo hoy vigentes en Colombia tienen protagonistas bien claros. Hugo Chávez esta intentando abrir un canal con las FARC y Fidel Castro, en Cuba, ya lo hizo con la otra guerrilla, el ELN. No es un dato menor. Claro, de esto, la SIP y sus secuaces no hablan. *
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