El marxismo, la dialéctica
La dialéctica «es la ciencia de las leyes generales del movimiento y la evolución de la naturaleza, la sociedad humana y el pensamiento» , define Engels. Es un método de pensamiento y de interpretación que parte de que todo está en constante cambio y que éste se procesa a través de contradicciones, esto es, de la lucha de los contrarios. Obsérvese que para el marxismo «El movimiento es la forma de existencia de la materia. Nunca y en ninguna parte ha habido ni puede haber materia sin movimiento, movimiento sin materia» (Engels).
«Nadie puede bañarse dos veces en el mismo río», sostuvo Heráclito, pues el río se modifica continuamente. Tampoco la persona es la misma, cuando se baña otra vez. La lógica dialéctica, a diferencia de la formal, indica que todo es y no es simultáneamente, que un objeto es uno y otro distinto, que todo ser es el mismo en el nacimiento, en la madurez y hasta el deceso, pero que sin embargo cambia y no es el mismo. Nada hay establecido definitivamente y en todo, la dialéctica ve un continuo proceso de aparición, desarrollo y desaparición.
En la historia del conocimiento ha habido dos concepciones: la metafísica y la dialéctica. La metafísica considera al mundo desde un punto de vista aislado, estático y parcial. Todas las variedades de las cosas y sus características permanecen inmutables. Si algo es sí, es sí; si es no, es no. Así, un objeto puede repetirse eternamente, pero no convertirse en otro distinto. Atribuye las causas del desarrollo social a condiciones externas a la sociedad, como la geografía física. Busca fuera de las cosas mismas la causa de su desarrollo. Centrada en las partes no ve el todo.
La concepción materialista dialéctica estudia los objetos desde adentro y también desde la relación de unos con otros. Las contradicciones son consideradas como el movimiento interno y necesario del desarrollo; de ese modo, la causa fundamental del desarrollo no reside fuera de los objetos, sino en sus contradicciones internas, en tanto que la relación de unos objetos con otros, interconectados y con influencias recíprocas, son causas secundarias (el virus mata si el organismo es incapaz de defenderse). La dialéctica analiza la trama de concatenaciones, de mutuas influencias.
Se desarrolla según tres leyes esenciales que explican el cambio a través de una tesis, una antítesis y una síntesis, que será nueva tesis, en un eslabón de una infinita cadena evolutiva.
La primera ley es la unidad de los contrarios. En la naturaleza, en la sociedad y en el pensamiento coexisten dinámicamente tendencias opuestas: es la idea del yin y el yang en China, o en física el principio de acción y reacción. Todo funciona por pares opuestos. Pero jamás hay términos tan opuestos que entre ellos no exista alguna semejanza. A la inversa, tampoco hay términos tan iguales entre los cuales no haya diferencias. Y siempre entre los dos aspectos uno es el dominante, aunque ese dominante pueda alternarse.
La segunda ley es la negación de la negación. La palabra «negación» normalmente se entiende como destrucción. En dialéctica su contenido es otro, pues significa negar y preservar a la vez. Un ser vivo al morir se niega como tal, pero a su vez, permite el desarrollo de nuevas vidas. La negación de la negación no restablece la primitiva afirmación ni conduce al punto de partida, sino que tiene por resultado algo nuevo.
La tercera ley es la transformación de la cantidad en calidad y de la calidad en cantidad. Significa que el aumento o disminución de una variable culmina en la transformación de la calidad y recíprocamente que la transformación cualitativa origina una variación cuantitativa. Si a un trozo de hielo se le va suministrando calor, en cierto momento se licúa, cambiando la calidad de sólido a líquido. Asimismo, cuando cambia su estado o calidad, el volumen –entendido como cantidad– también se modifica: el hielo ocupa más lugar que el agua en la que se funde. O en economía, poco dinero no es capital, mucho puede convertirse en capital y una vez logrado, obtendrá más dinero a través de plusvalía, tasas de beneficios, etc.
Estas tres leyes se aplican en la naturaleza, en la sociedad y en el pensamiento. *
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