El silencio de los representantes

Durante mucho tiempo la izquierda en este país hizo numerosas chanzas, vapuleó y minimizó los dichos, las declaraciones y la función que cumplió el actual diputado Washington Abdala durante las pasadas administraciones.

A tal punto, que fue más conocido por el apelativo del «soldadito» que por su nombre o su función como legislador.

Sin embargo, el diputado cumplió una misión ( y tal vez por eso fue tan vapuleado) muy importante que en pocas palabras podría resumirse como «el hombre que salió a ponerle el pecho a las balas». Fue un comunicador ya oficioso, ya oficial del gobierno del Partido Colorado, salió a dar explicaciones y también a defender a su partido en el gobierno.

En un frente político que gobierna, es imposible que exista un vocero oficial del gobierno (como lo tienen Estados Unidos de Norteamérica, o mucho más cerca nuestro, Argentina y Brasil), porque cada grupo quiere y necesita marcar su propio perfil, lo que genera que todos se estén mirando de reojo y al próximo evento electoral y la conveniencia o ventajita que puede sacar su propio grupo o partido si uno se calla, o si habla.

¿A qué viene esta reflexión de un frenteamplista que más de uno tomará como un ataque inexplicable a la unidad interna?

Es muy sencillo.

En nuestro país están sucediendo cosas importantes, hay cambios que se están procesando que, si bien no son cuestionadores a fondo del sistema en que hemos estado viviendo hasta ahora, de todas maneras, acotan el poderío e influencia de grupos económicos y clases sociales que hasta ahora han gobernado para sí, permitiendo que las capas sociales más sumergidas puedan sacar la nariz por encima del nivel del agua.

No sé si estamos en un ideal de gobierno y de propuestas, más bien me inclino a pensar que se ha comenzado un proceso y que sólo la movilización popular podrá inclinar la balanza hacia su lado. Pero ese es otro tema.

Lo real, lo tangible y palpable es que se están procesando cambios a todo nivel en el país. Todo cambio genera que la estructura existente cruja por algún lado.

Se hace necesario entonces que, así como la vieja estructura trata de apuntalar lo existente, los constructores busquen y necesiten de un apuntalamiento de las reformas que están intentando concretar. Pero, no se necesita ser politólogo ni «dotor» para comprobar que actualmente existe un grupo de gente tirando para adelante buscando cumplir con un programa de reformas, mientras que un grupo de legisladores parece estar ubicado en las barras en vez del hemiciclo. Nadie defiende a nadie, nadie sale a dar explicaciones, lo que ha llevado a que los integrantes del Poder Ejecutivo sean bombardeados por la oposición y se defiendan como pueden.

Me da la impresión de que, afortunadamente, lo han hecho de manera bastante exitosa.

He escuchado con cierta sorpresa el burocrático y mentiroso argumento de algunos parlamentarios que se escudan en la falta de información del gobierno para con ellos como justificación a su pasividad.

Sinceramente, no creo que si eso es así se pueda utilizar como argumento para dejar al Ejecutivo que se las arregle como pueda. Cuando a mí me interesa algo, cuando estoy jugado a algo, no espero nada de nadie, soy yo el que salgo a buscar información y pelear por mis ideas y las de los míos.

Pocas veces he presenciado a la representación parlamentaria frenteamplista en forma masiva que defienda, luche, justifique, promueva y salga a poner el pecho, dar explicaciones y buscar convencer a todo el país que lo que está llevando adelante, impulsando su propio partido, es lo correcto.

No sé cuál es la explicación de fondo, desconozco los manejos internos y las estrategias grupales pero, a dos años y medio de gobierno, aspiro hondo y afirmo con envidia: ¡qué falta nos está haciendo la presencia de un soldadito!

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje